Máscaras Light es una excelente demostración del trabajo de las nuevas generaciones que aceptaron el desafío de un escenario para transmitir emociones, risas o reflexión a un público que acudió al llamado para aplaudir a sus intérpretes. Estrenada anoche en el auditorio Patrick N. Hughson, la pieza ofrece una estructuración distinta a la de las comedias comerciales de tanta tradición en la escena local. Basada en una combinación mejorable de monólogos, apoyo de video para reforzar partes de la historia y canciones escritas especialmente para este argumento, Máscaras Light, tiene el encanto de apoyarse en un contenido crítico, sarcástico y actual para insertar el trabajo de tres talentos, una de las cuales sobresale ante los dos intérpretes masculinos, de quienes francamente esperábamos mucho más.
Tatiana se luce
Paradógicamente, la Rosario, sin experiencia previa en la actuación (es locutora, presentadora de televisión, maestra de ceremonias) logra sobre todo en su primer monólogo de la nana Yoleidi-, una actuación fresca, felizmente alejada de sus atributos físicos. Hay en Tatiana la base para incursionar seriamente en el teatro, siempre que se prepare escénicamente mucho más.
Su trabajo es auténtico, con dominio de la Yoleidi la nana a la que dejan en la casa con el gritoncito menor-. Pero hasta ahí. Su segundo monólogo sacrifica criterios actorales y la mal exponen al manejar, innecesariamente, los atributos de su cuerpo en el papel de la masajista, sin dejar de ser una denuncia social importante. En este monólogo fue menos afortunada, pero hay una base teatral en ella que sobrepasa el propósito de tener una obra teatral en su currículo. Si lo toma en serio, Tatiana tiene lo necesario para emprender una trayectoria teatral mucho mejor administrada.
Lowensky Natera (quien es además productor) e Iván Mella son dos actores jóvenes de cierto reconocimiento, pero tienen que trabajar el dominio de sus personajes, bajarles en tono de caricatura, mejorar detalles del vestuario y conectarse a fin de actuar para un público no cómplice como el de anoche, compuesto por amigos y relacionados de los talentos.
Particularmente hay que despojar del carácter malamente televisivo a Yaneli, el sereno haitiano, cuya caracterización, vestuario y peluca debían estar en revisión.
Afinar detalles
El proyecto vincula el sentido de comedia con la denuncia social y la crítica a las dobles vidas de la clase alta, pero debe ser afinada en sus detalles. Probablemente por ser anoche la función inaugural, algunos efectos no quedaron del todo bien. No Hay un efecto de sonido para resaltar la rotura del ventanal, el nivel de la música y voz en las canciones es distinto al de los muchos monólogos y actoralmente a los dos intérpretes masculinos, ambos actores de cierta experiencia, pueden dar mucho más. Tatiana es la que sale mejor, sobre todo en el primer monólogo.

