Opinión

Medina en Davos

Medina en Davos

La presencia del presidente Danilo Medina en la 48ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, donde República Dominicana figura entre los seis países de América Latina invitados a ese cónclave, debe convertirse en una provechosa experiencia para el mandatario y, por consiguiente, para el país.

Se censura que el Gobierno no informara con suficiente antelación los pormenores sobre la participación del mandatario en ese foro, donde acuden jefes de Estado y de Gobierno de las principales economías para reflexionar sobre el presente y futuro de la economía global, lo que ha motivado que se interprete esa visita como de corte puramente protocolar.

El Foro de Davos debería servir como una inagotable fuente de retroalimentación al Presidente y al país en torno al derrotero de la economía mundial y sus perspectivas, incluido el creciente temor sobre el rebrote de una crisis financiera mundial de magnitudes similares a la que estalló en 2008.

En esa conferencia, a la que acuden también representantes de organismos internacionales de fiscalización y control financiero y de la banca mundial, se debaten temas como comercio internacional, deuda pública, precios, lavado de activos y los desafíos de la tecnología en la economía mundial.

República Dominicana sigue afectada por una cultura insular que le dificulta conectarse con la mentada Aldea Global en temas de trascendencia económica y social o para acelerar procesos de transferencias tecnológicas, capacitación, ampliación y consolidación de mercados de exportación y de financiación.

Se requiere que Estado, Gobierno, clase política, sector productivo y academias tomen sus binoculares y apunten ojos hacia el sector externo o mundo de hoy para que puedan apreciar la dirección del oleaje económico y financiero, a los fines de colocar proa en dirección correcta.

La presencia del presidente Medina en Davos debe ser de mucho provecho para su gestión de Gobierno y para el país porque toda la experiencia y conocimiento que pueda adquirir en ese foro ayudaría a una mejor comprensión de una economía mundial signada por el alza del petróleo, guerra comercial, crecimiento de la deuda, inestabilidad monetaria y nuevas oportunidades de negocios e inversión.

No hay dudas de que después de Davos, la visión y pensamiento del Presidente sobre temas esenciales de la nación experimentarán un sustancial cambio en dirección opuesta a los enfoques de corte insular o de corto plazo que obligan a la nave nacional a navegar en círculo.

El Nacional

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