Si la estrategia de República Dominicana para promover energía limpia pasa por un financiamiento de 17 mil millones de dólares, mejor ni pensarlo. No es verdad que las potencias, por más preocupadas que estén por el cambio climático, van a erogar tantos recursos a una nación que, por demás, se ufana de su apoteósico crecimiento económico.
Si con necesidades más perentorias han sido tímidas no parece que estén dispuestas a pagar el precio que reclama República Dominicana para los próximos 15 años a fin de implementar más fuentes de energía renovable.
Omar Ramírez, quien encabeza la delegación dominicana que participa en la Cumbre de París sobre cambio climático, justificó los recursos porque no se puede seguir dependiendo, como hasta ahora, de los combustibles fósiles. Pero si la solución es a costa de financiamientos por 17 mil millones de dólares sería mejor que República Dominicana se acostumbre a vivir con sus problemas ambientales.

