En los 62 años que lleva de fundado, el Banco Central puede estar orgulloso de haber jugado, de una u otra forma, el papel que le corresponde, en cuanto a mantener la estabilidad monetaria y cambiaria, en medio, incluso, de circunstancias conflictivas para la economía y la nación.
En su rendición de cuentas con motivo del nuevo aniversario, el gobernador Héctor Valdez Albizu, que puede jactarse de haber podido sortear satisfactoriamente el impacto de la crisis que todavía tiene a grandes economías en el suelo, ha planteado la necesidad de un compromiso de los sectores público y privado, para encarar el futuro inmediato de la nación. Y es obvio que tiene que ser así, si se quieren garantizar los logros alcanzados, sobre todo en los últimos tiempos, y avanzar hacia una mayor equidad de los grandes conglomerados sociales.
Lo mucho que tiene que exhibir en materia macroeconómica, tornan más legítima la preocupación del actual gobernador del Banco Central, sobre la necesidad de un acuerdo que garantice la solución de problemas tan desafiantes como el sector eléctrico. No se trata de una cosa del otro mundo, pues de la misma en que el liderazgo político ha podido pactar una amplia gama de acuerdos, como ha sido el caso de la reforma constitucional, también puede abordar otras prioridades.
Por las razones que fueren, no se puede ignorar que frente a un panorama internacional sombrío, la inflación ha sido mínima; en tanto la tasa de cambio y el sistema financiero han mantenido una saludable estabilidad.
La economía ha crecido mucho, pero las grandes mayorías no han percibido ni perciben los beneficios. Es claro entonces que para reducir los alarmantes niveles de pobreza, la nación necesita más compromiso y equidad en la distribución de los ingresos.
Ahora que se está a la puerta de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) la ocasión es propicia para impulsar el oportuno compromiso que ha planteado Valdez Albizu. Todo está en que se entienda que los intereses nacionales deberían colocarse por encima de ganancias y apetencias particulares.
