Opinión

MI VOZ ESCRITA

MI VOZ ESCRITA

Por Andrés Terrero

No hay ser humano con credo religioso que no haya escuchado, y luego repetido, que la fe mueve montañas. Sin embargo, poca gente conoce del “arreglo” que le hizo al dicho el pragmatismo popular, a fin de que el hombre no se quede en el razonamiento abstracto. Decía don Pedro, el que vendía andullo en las cinco esquinas que “esas son vainas, la montaña que no se mueve con la fe, hasta baila tango por el interés”.

Traigo esto a colación por la euforia con que el presidente del Senado anunció la cancelación de un nepotismo mal entendido, luego de que, según se alega él mismo, destapara la caja de Pandora para sacarle provecho, y la actitud que asumió en el juicio político que se le siguió al licenciado Andrés Terrero, ex presidente de la Cámara de Cuentas.

Pared conocía de los parientes y relacionados de los senadores que estaban y están en  la nómina de la Cámara Alta y de los barrilitos y de uno que otro tonel que dizque existen, y se manejan a discreción con su anuencia, pero se quiere presentar  como  paladín de la moralidad, en su afán de agregarle 6 años a su estadía congresal.

El caso es muy parecido al de la Cámara de Cuentas. Sólo que Pared, conociendo al dedillo la situación, pues el licenciado Terrero le informaba de todas las “travesuras”, de manera verbal y escrita, no lo defendió. Actitud  irresponsable y vil.

Andrés Terrero despachaba con el presidente del Senado en razón de que la Ley 10-04, deja al presidente de la Cámara de Cuentas a expensas de una mayoría mecánica de cinco, que bien puede erigirse en una asociación de malhechores, aún por encima de la disidencia del presidente.

Por eso, le entregó un proyecto de reforma que otorgaba atribuciones específicas al presidente, para que en la Cámara hubiera un solo superior de hecho y de derecho. Sin embargo, a pesar de que los siete complotados en contra de Andrés Terrero admitieron que la denuncia  publicada se debió a malas interpretaciones o a falta de comunicación y a que la Cámara de Diputados no lo acusó de irregularidad alguna, el también Secretario General del PLD, optó por promover el juicio.

Y ahora… ¿Quién va a defender al  presidente del Senado cuando se requiera saber quién cobraba los cheques expedidos por la Cámara Alta a nombre de personas ajenas al tejemaneje y hasta de difuntos? No es que uno se alegre de la desgracia ajena. Pero, ¡Carajo, Dios si es grande!

El Nacional

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