Opinión

Mi voz escrita

Mi voz escrita

La fuente… ¡Ay, la fuente!
La sociedad dominicana de manera sutil y certera, pero peligrosa, está siendo llevada a un estadio de miedo que de lograr enseñorearse en la conciencia colectiva, podría provocar reacciones no calculadas.

Pretender plasmar en el Texto Sustantivo preceptos obsoletos y aberrantes de consideración adjetiva, mediante el chantaje, la expoliación y el soborno, si no es el propósito, al menos sugiere una intención totalitarista.

En un exceso de optimismo, hay quienes confían en una rectificación en la obligatoria segunda lectura, luego de debatido el articulado completo del proyecto de reforma; no obstante, se da por descontado que el artículo 30 se aprobará tal cual lo envió el presidente Leonel Fernández a instancia de la Iglesia, a través del confeso diputado y miembro numerario del Opus Dei, licenciado Pelegrín Castillo.

Pienso que la presión eclesiástica se hará sentir con más fuerza, a través de condignos apremios del Presidente Fernández a los legisladores peledeistas con las candidaturas congresales tan codiciadas por ellos. Esto así, porque el rol jugado por Monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, en tanto Jefe de la Iglesia local, tiene un peso específico que no se puede soslayar, y sí considerar seriamente pues, si se impone la sinrazón, también se impondrá el retroceso.

El purpurado se la está jugando; y se la juega consciente de que Joseph Alois Ratzinger, siendo consejero del Papa Juan Pablo II, fue el precursor de la política “pro vida” de la Iglesia Católica. Actualmente, uno de sus temas más controvertidos y difíciles es el de la prohibición del uso de preservativos en África, aun a riesgo de un crecimiento demográfico desproporcionado con la capacidad alimentaria, y el mentor de esa oposición es el Papa Ratzinger.

Desde que explotó “el follón del Vaticano”, y reverberara aquí en el “Sermón de las Siete Palabras”, a la gente le interesa saber, sobre todo, incluido el porqué del desdeño con que el Prelado trató las fuertes críticas del Papa, la fuente; de quién, de dónde y cómo recibió Benedicto XVI tantas verdades graves sobre nuestra realidad para de manera descarnada restregárselas al Presidente Fernández, justo días antes de iniciar los debates de la reforma constitucional.

Independientemente de las razones personales o de índole profesional que tuviera Bernardo Vega para externar sus juicios,  con lo revelado deja abierta “una caja de Pandora” sobre la inusitada entrega de las declaraciones del Sumo Pontífice a la agencia de prensa española Efe, que se agrava con la calidad de periodista de Víctor Grimaldi, especialista en investigación sociopolítica. 

Debido a la actitud asumida por el hoy Embajador dominicano ante la Santa Sede, en ocasión del alegado fraude de 1990 contra el PLD, por la supuesta influencia del Príncipe de la Iglesia, se dice, igual que de otros destacados comunicadores, que es un “hombre del Cardenal”. De ser así, nada más obvio. Entonces, ¿Por qué buscar el ahogado río arriba?

El Nacional

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