CHARLOTTE, Carolina del Norte, EE.UU. AP. Michael Jordan ha tenido poco tiempo para considerar el significado de ser el primer ex jugador que adquiere un equipo de la NBA y apenas el segundo propietario mayoritario de raza negra.
Las realidades que ha debido enfrentar con los Bobcats de Charlotte, dentro y fuera de la cancha, le han dado poco tiempo para reflexionar sobre lo que llama su mejor tiro en la vida.
Una vez que lleguemos al punto en que le demos un giro a esto y se demuestre que es exitoso, entonces será mucho más gratificante que una simple estadística, dijo el viernes Jordan a The Associated Press. Alguien que es el primero en hacerlo pero no es exitoso, eso para mí no es fascinante.
El ya miembro del Salón de la Fama ha experimentado en los últimos siete meses muchas de las responsabilidades desagradables de poseer un equipo de la NBA. Contrajo una deuda de 150 millones de dólares que será acompañada de otras, perdió al armador titular Raymond Felton por convertirse en agente libre, cambió al pívot Tyson Chandler esencialmente para no pagar un impuesto de lujo sobre nómina y tuvo un par de meses de incertidumbre mientras el entrenador en jefe Larry titubeaba en cuanto a regresar.

