Río de Janeiro. EFE. El nadador estadounidense Michael Phelps, el deportista más laureado de los Juegos Olímpicos, volvió a agigantar su leyenda tras colgarse este jueves su vigésimo sexta medalla, la vigésimo segunda de oro, al imponerse este jueves en la final de los 200 estilos.
Un triunfo que sirvió al norteamericano para conseguir uno de los pocos retos que aún se le resistían, tras igualar a sus compatriotas, los atletas Carl Lewis y Al Oerter como los únicos capaces de ganar una misma prueba individual en cuatro Juegos Olímpicos consecutivos.
Proeza que tuvo esta vez como víctima al japonés Kosuke Hagino, el hombre que parece destinado a heredar el trono de Michael Phelps, y que hoy tuvo que conformarse con la plata, como le ocurriera tantas veces al estadounidense Ryan Lochte.
Un Lochte, que podría haber marcado una época, como atestiguan sus doce medallas olímpicas, si no hubiera coincidido en el tiempo con Phelps, y que hoy ni tan siquiera pudo subir al podio, tras concluir quinto en la final de lo 200 mariposa.
Minutos después Phelps se clasificó a la final de los 100 metros libres y esta noche intentará ganar su quinto oro en estos Juegos.
Por su parte, la japonesa Rie Kaneto confirmó los pronósticos que la señalaban como la gran favorita y se colgó el oro en la final de los 200 braza con un tiempo de 2:20.30.
Completó la nomina de ganadores de la jornada el estadounidense Ryan Murphy, que se consagró como el rey de la espalda de los Juegos Olímpicos y con un tiempo de 1:53.62, hizo valer su mayor fortaleza terminal para resistir el acoso del australiano Mitch Larkin.
UN APUNTE
Un oro compartido en 100m
Sorprendente fue la ausencia en el podio de los 100 libres de la australiana Cate Campbell, que concluyó sexto en una final en la que la estadounidense Simone Manuel y la canadiense Penny Oleksiak compartieron el oro, tras un idéntico crono de 52.70, nuevo récord olímpico.

