A la buena o a la mala
Miguelina Terrero
miguelinaterrero@hotmail.com
La gente dice que el amor no se debe forzar, pero lo cierto es que a veces, cuando se lucha por el hombre o la mujer que te gusta, se suele tener la duda de dónde está la línea que debe dividir las estrategias que se utilicen para diferenciar si, en la desesperación, estás obligando o motivando al ser que amas.
Clarivel tuvo esa duda, pero no lo analizó mucho, no se detuvo ante nada para conquistar, o como se dice “meterse entre ojos y mente” a Julio, quien en principio no sabía ni su nombre y le era completamente indiferente.
Julio tenía un compromiso en ese entonces y ella no paró. Lo invitaba a fiestas, se presentaba en su casa, estaba presente en todas sus actividades, lo motivó a estudiar y hasta le pagó los estudios. Luego, lo ubicó en un puesto dentro de una empresa importante, haciendo esfuerzos que no se había dedicado ni ella misma.
Dejé de verlos unos tres años, y cuando me reencontré con ella me contó que Julio estaba casado con la que fue su prometida en aquel tiempo y ella era su amante, pero pronto haría que él la dejara.
Y así fue, pocos meses después Julio vivía en casa de Clarivel y dejó su esposa y dos niños para estar con ella, de seguro por la presión a que ésta lo tenía sometido durante todos esos años.
Lo que cuando amantes era una emoción, ahora viviendo juntos era una tortura. Peleaban constantemente, él no le era fiel, llegaba tarde a la casa y solía pasar mucho tiempo con sus hijos, porque enfermaban, cumplían años, viajaban con él, y todo eso no estaba dentro de los planes de mi amiga.
Un día pelearon tanto que se fueron a los golpes y Clarivel dejó salir su resentimiento y le dijo malagradecido porque lo que era se lo debía a ella. Le dijo que ella había estado luchando por él y mira cómo le pagaba. El entonces respondió con igual violencia y le reprochó haberlo presionado para salir de su hogar y dejar su familia.
Se reconciliaron dos días después, pelearon al siguiente y a seis meses de vivir juntos, un día mi amiga se levantó de su cama y ya su amado Julio no estaba en la casa. Ni él, ni su ropa, ni ninguna de sus pertenencias.
Julio volvió a su casa y ella se quedó sola, había perdido los mejores años de su vida forzando una relación que logró de manera débil y poco perdurable. Ahora necesitaba aprender cómo lograr el amor verdadero.

