Editorial

¿Mil horas?

¿Mil horas?

En diciembre, las escuelas públicas apenas ofrecieron 15 días de docencia y hoy, en la reapertura de clases, en un plantel sólo asistieron veintidós estudiantes, y en otro la concurrencia fue de 15 alumnos. En lo que resta de enero, la jornada de docencia se limitará a 13 días.

Ese es el tétrico panorama de la educación pública, que reinicia el año escolar con tan acentuado ausentismo que un conturbado secretario de Educación ha reclamado a padres y tutores no transferir a sus hijos la resaca navideña.

La escuela República Dominicana, del  barrio Villa Juana, que alberga unos mil 400 alumnos, tenía en sus aulas menos de dos docenas de estudiantes, mientras la escuela España, de Villas Avícolas, con  matrícula de casi mil educandos, congregó 15 muchachos,  al retorno a clases.

El titular de Educación, licenciado Melanio Paredes, fijó como meta para al término del presente año escolar que las escuelas públicas hayan impartido al menos mil horas de docencia, lo que sería  más del doble del promedio ofrecido durante el año anterior.

Ese propósito parece inalcanzable, a juzgar por la acentuada desidia e indiferencia de la comunidad educativa frente al ausentismo estudiantil y la recurrente suspensión de docencia por razones baladíes, que ha provocado la pérdida neta de por lo menos 30 días de docencia en los últimos dos meses del calendario escolar.

Las aulas están hoy virtualmente vacías por causa de la crasa irresponsabilidad de padres y tutores que nada hacen para motivar que sus hijos asistan a clases, y por indiferencia o negligencia de  profesores y autoridades que incumplen compromisos de  fiscalización y motivación para que se cumpla cabalmente con el calendario escolar.

A esta gravísima situación se agrega el muy elevado porcentaje de deserción escolar y la cuestionada calidad de los programas docentes, además del déficit de aulas y la carencia de butacas, pupitres y materiales educativos.

Es una pena que autoridades, Asociación de Profesores y sociedades de padres y amigos de las escuelas no hayan asumido con real voluntad el compromiso de cumplir la meta de las mil horas de docencia en los planteles públicos y que por el contrario, las proyecciones son de que este año habrá menos docencia que en calendarios anteriores.

Frente a ese desolador panorama en el ámbito de la escuela pública, no se extrañe nadie  del auge de la delincuencia ni del atraso que drenan las bases de la democracia, de la economía y de la propia convivencia civilizada. Por ese camino no se llega a ninguna parte.

El Nacional

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