NIAMEY. AFP. La junta militar de Níger desplegó tanques el viernes en torno al palacio presidencial tras el golpe de Estado de la víspera, condenado por la Unión Africana (UA), que exigió un retorno al orden constitucional en este paupérrimo país del oeste de Africa rico en uranio.
Tanques y vehículos todoterreno equipados con ametralladoras estaban desplegados por la mañana en el barrio del palacio presidencial, comprobó un periodista de la AFP.
Esta zona de la capital, Niamey, donde también se encuentran ministerios, residencias oficiales y el estado mayor del ejército, estaba prácticamente desierta, salvo las idas y venidas de algunos funcionarios.
Por el contrario, en los barrios populares de Dar El Salam y Lazaret, la situación era casi de normalidad, con numerosos habitantes en las calles.
Tras haber derrocado la víspera al presidente Mamadou Tandja, el Consejo Supremo para la Restauración de la Democracia (CSDR, denominación oficial de la nueva junta) anunció estar dirigida por el jefe de escuadrón Salou Djibo, cuya unidad, fuertemente armada, desempeñó un papel clave en el golpe.
«El gobierno está disuelto», afirmó un comunicado firmado por Djibo y leído en la televisión estatal por un oficial no identificado.
Desde Etiopía, el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Jean Ping, condenó la acción de los militares nigerinos.
«La UA condena sistemáticamente cualquier cambio anticonstitucional y, por consiguiente, condena la toma de poder por la fuerza ocurrida en Níger», afirmó Ping.

