Opinión

Mirando desde el balcón

Mirando desde el balcón

Hipólito Mejía ha tomado vacaciones  para retornar el 18 de mayo, fresco como una lechuga, Así lo anunció la semana pasada. Sentado, desde la primera fila de un balcón, va  a presenciar el proceso electoral en curso.

No tiene velas en ese entierro.

Fuera de los debates, deja de ser un actor determinante. Con lo cual abandona a su suerte a sus fieles, muchos de ellos metidos de lleno en la presente contienda.

Una forma de admitir, que no cuenta con adeptos entre los más de 4 mil candidatos del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, aspirantes a cargos municipales y congresuales.

A decir verdad, Hipólito Mejía guarda una apreciable simpatía dentro y fuera del PRD.

Así como es merecedor de un invaluable respeto por la forma honesta cómo manejó los fondos públicos.

Sin embargo,  sigue dando tumbos en la conducción de su imagen.

Observa los mismos desaciertos. Ésos  que opacaron los efectos de las numerosas obras, ejecutadas a través de la Secretaría de Obras Públicas, la Secretaría de las Fuerzas Armadas y  otras entidades del Estado.

La percepción siempre supera la realidad. Y el ex mandatario hizo muy poco por desmentir la idea de que su gobierno era un caos, disminuido entre el relajo y la francachela.

Sus estrategas de imagen estuvieron de vacaciones o, simplemente, no estuvieron presentes.

Aún el más bisoño le habría proyectado los resultados de la locura reeleccionista en la que se embarcó desoyendo, incluso, los consejos de sus hijos y de su esposa.

La tónica parece ser la misma ahora. Opta por excluirse de un  debate que le da la oportunidad de probar su liderazgo. Una especie de plebiscito para evaluarse y revisar un comportamiento que hace ocho años dejó de ser efectivo y útil para él mismo.

Siendo generoso con una persona que, como Hipólito Mejía, lo es sobradamente en el efecto, preferimos ver su anunciada ausencia en este certamen como un descanso saludable. Para despejar así la idea de que haya sido el reconocimiento de una derrota anticipada.

Mal presagio para anunciar un nuevo proyecto presidencial.

Como sea, salir de escena en estos momentos lo deja sin tendencia dentro del PRD.

Sus seguidores, que los tiene,  no le van a perdonar que los haya desamparado, a merced  de la avalancha de un partido y gobierno reciamente  preparados para emplearse a fondo, con todas las fuerzas y recursos necesarios, a los fines de permanecer en el poder.

El Nacional

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