Con la desaparición física del doctor Joaquín Balaguer, quien gobernó al país durante 22 años, murió también el Partido Reformista Social Cristiano. Era un caudillo egoísta, que no permitió líderes emergentes en su organización y cuando no pudo encabezar la boleta electoral, en 1996, no apoyó a Jacinto Peynado.
El PRSC careció siempre de institucionalidad y ahora el partido gobernante, el de la Liberación Dominicana, estimula el mal ejemplo, en hacer descansar su suerte histórica en un solo hombre, entiéndase el doctor Leonel Fernández.
Es verdad que Leonel ha sido exitoso y ha llevado al PLD al poder en las tres oportunidades en que ha sido candidato presidencial, pero el Comité Político, constituido mayoritariamente por funcionarios del gobierno, debía fortalecer la institucionalidad de esa organización y estimular la alternabilidad en el poder y el surgimiento de otros líderes.
Todos los grandes partidos, universalmente, propician la alternabilidad en el poder, la institucionalidad y el liderazgo colegiado, objetando el caudillismo y el culto a la personalidad, porque constituyen retranca a su desarrollo.
Al PLD, como institución, no le conviene llevar de candidato al doctor Leonel Fernández en el año 2012, primero porque habría que, de forma imprudente, reformar la recién aprobada Constitución, y segundo porque el mensaje que envía es que sólo depende de un hombre (el doctor Fernández), estimulando el caudillismo en desmedro de la institución, aspecto nocivo para el futuro de esa entidad.
Contratistas de obras del Estado, que han hecho su agosto en la presente administración, alegan que el PLD pierde si no lleva a Fernández de candidato. Es una hipótesis y podría ser cierta, pero institucionalmente el PLD tiene que ver más allá de Fernández, porque, de lo contrario estaría trillando el camino reformista, el cual murió junto con Joaquín Balaguer.

