Nicolás Maduro, presidente venezolano, asegura que el comandante Hugo Chávez, quien pasará a la historia como un líder político de dimensión internacional, fue atacado por Estados Unidos para transmitirle la enfermedad que acabó con su vida.
Bien haría Maduro en aportar pruebas, si las tiene, sobre una aseveración que, particularmente, al suscrito le produce curiosidad, porque desde muy joven escucho decir que el cáncer no se transmite.
Pero muchos especialistas de la medicina sostienen la tesis de que ciertos componentes químicos pueden ocasionar cáncer. Y con los avances científicos y tecnológicos (usados para el bien y para el mal del ser humano) no se puede descartar un sofisticado atentado criminal en contra del líder de la Revolución Bolivariana.
Ya otros líderes políticos han muerto de forma sospechosa, como fue el caso del palestino Yasser Arafat, cuando una extraña enfermedad lo fulminó de manera agresiva. La patología de Chávez se diagnosticó a mediados de 2011 y en año y medio fue intervenido cuatro veces. La enfermedad, al igual que Arafat, no le dio tregua.
Sin embargo, no se puede obviar el hecho de que Hugo Chávez fue un hombre expuesto a grandes tensiones, por su forma de confrontar a Estados Unidos, a la burguesía y a la derecha venezolana y mundial. Era un luchador incansable y el estrés, según los entendidos, es un estimulante del cáncer.
En nuestro país muchos líderes políticos han perecido por esa terrible enfermedad, pero en ningún caso se habló de cáncer inducido, por lo que la denuncia de Maduro debía de investigarse, máxime por los intereses políticos y económicos que representó Chávez y su confrontación permanente con la derecha mundial.
