¿Cuántas veces has escuchado decir que alguien es un parásito? Esta comparación viene de personas con un comportamiento similar al de un parásito, bien sea una garrapata, un piojo o una pulga. Todos ellos no se pueden sostener solos, ¡viven de succionar la sangre de otro ser!
Los parásitos se mantienen a través de otro organismo, del que obtienen sus nutrientes, sin dar compensación a cambio. Y lo peor, son tan malagradecidos que dañan al organismo que los refugia. Así actúan los queclasifico como hombres parásitos, que no son otra cosa que unos vagos, vividores, aprovechados o como les dicen en mi país, viven del cuento. Son pocos los hombres que actúan así, ¡pero pobrecita si caes con uno! Por eso, aprende a detectar su plan de estafa para no ser víctima de ellos.
En el inicio de una conquista, el hombre parásito es encantador y detallista. Se apresura a hablar de convivencia. Busca a mujeres que vivan solas; ya sean solteras, divorciadas con hijos o separadas. Lo primero que averigua son las posibilidades de que puedan mantenerlo.
Rápidamente quiere compartir con tus conocidos para mostrar lo bueno que es, y así conseguir una aceptación arrolladora. Todo el mundo dice que te pegaste en la lotería con este hombre, pero en realidad quien ganó el premio gordo fue él y está listo para cobrarlo.
Le sobran excusas para no pagar; olvida la billetera, su tarjeta de débito está vencida, su cheque de pago se perdió en el correo y mil pretextos más. Es especialista en inventárselas para no aportar dinero.
Por otra parte, su trabajo suele ser un misterio, y se pasa hablando de emprender un negocio que nunca comienza. O te dice que está desempleado porque no hay trabajo. No tesorprendas si te pide dinero prestado y dice que se quedó corto este mes porque su ex mujer siempre está pidiendo dinero para sus hijos.
Abre los ojos, si un día te topas con uno de estos parásitos, no te dejes cautivar con su carisma. No esperes a que tu cuenta bancaria esté en números negativos y tu corazoncito esté decepcionado. Antes que sea muy tarde, ¡sácalo de tu vida!

