A Pura Emeterio R.
En este marzo, un repaso breve por la historia nos ilumina para ver a Gabriela Mistral en Chile, y a Florinda Soriano, Mamá Tingó en República Dominicana. Todo en ellas es testimonio elevado de la grandeza humana, modelo para emular como necesidad social inaplazable. Las reseñas de estas dos mujeres, dice que son dignísimas al reconocimiento en el 8 de Marzo.
Una fue poeta, educadora, feminista, y de profunda sensibilidad por las personas socialmente excluidas; la otra, una mujer del campo, amante de la tierra. Una mujer de extracción social humilde, pero con el valor y la dignidad de quien lucha por lo suyo. Ambas fueron víctimas de variadas formas de violencia, pero aun así dejaron lecciones que marcan regia voluntad frente a los hechos, y el compromiso de ser mujer.
Es esencial que el 8 de Marzo dominicano rinda honor y culto a las mujeres que pasando por encima de la subvaloración y acciones discriminatorias, que aun existen como obstáculos en función del género, se sacrificaron para superarse social, cultural y económicamente en pleno uso de sus derechos constitucionales y civiles. La sociedad debe por siempre agradecer a mujeres que por iniciativa propia ascendieron a una alta cumbre para despejar el camino de otras hacia la construcción de la posibilidad de un mundo mejor. Es dentro de esta clave valorativa de donde emerge, con gran dignidad, la regia figura de Pura Emeterio Rondón.
Esta dominicana, fallecida en septiembre del año 2017, tiene mérito sobrado para ser recordada y emulada por siempre, y en una fecha como el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, jamás puede pasar por desapercibida.
Mirar a Pura, estudiarla, y rastrear su historia personal, social y profesional, es asumir que ella representa a un conjunto de mujeres dominicanas y del mundo que se esforzaron al máximo para superarse, y así trazar, a las demás, el camino de logros individuales, pero con vocación a lo familiar, cultural, a lo social y patriótico.

