Opinión

Mujeres en mayo

Mujeres  en mayo

En el primero de mayo, las mujeres deberíamos ser el elemento de lucha humana más revolucionario, porque las gestas obreras de 1886 contra el poder del capital a recordarse mañana, son aún válidas para nosotras que seguimos siendo explotadas por un sistema desigual e inequitativo.

El régimen laboral enfrenta cambios a corto plazo que, probablemente, no nos imaginamos aún, mientras las proyecciones para superar la desigualdad económica y la brecha de género entre mujeres y hombres, sigue siendo una quimera que, de acuerdo a la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos, en enero pasado, podría prolongarse hasta por doscientos años, de no hacer los esfuerzos políticos necesarios.

Además, el informe “Riqueza privada o bienes públicos”, Oxfam, muestra que la riqueza de los multimillonarios del mundo aumentó en un 12% el año pasado, creándose una persona multimillonaria cada dos días entre 2017 y 2018, mientras la mitad más pobre de la humanidad, 3,800 millones, en ese tiempo, disminuyó sus teneres en un 11%.

Esta grieta económica de desigualdad es el resultado de las prácticas viciadas del poder que gobierna en los países, sin redistribución equitativa de las riquezas que se producen. El informe mencionado, dice que las personas y las corporaciones ricas han reducido drásticamente sus tasas impositivas, mientras el pueblo paga cada vez más tributos y el ejercicio de la política lucra a quienes la ejercen desde el poder.

Y en esta realidad explicada con términos económicos de nuevo cuño -refiriendo “desaceleraciones o deceleraciones”- que producen una ralentización económica, las mujeres y las niñas son las más afectadas en el mundo, ante la indiferencia de los grupos que dirigen los pueblos en nombre de la democracia.

En nuestro país, también persisten importantes diferencias entre hombres y mujeres, y como cita la investigadora Consuelo Cruz, en Deudas Sociales del País con las Mujeres, CEG-Intec, 2019, se estima una mayor vulnerabilidad de las mujeres en términos económicos, considerando que 29.7 de cada 100 mujeres mayores de 15 años, no disponen de ingresos propios, frente a 12.6 de cada 100 hombres.

Los mayores niveles de dependencia económica se registran dentro las mujeres de 15 a 24 años (49.1%) y las mujeres rurales (36.4%).

Este 1 de mayo, las dominicanas seguimos pidiendo mejores condiciones de trabajo, a un Estado administrado por las prácticas políticas que, ciegas al derecho de la igualdad, sigue permitiendo la bonanza de sectores empresariales mientras ignora a quienes tienen que vivir de la fuerza de un trabajo que no tienen.

Entre tanto, la perenne campaña electorera tratará de manipularnos.

El Nacional

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