El recién terminado Campeonato Mundial de Ajedrez jugado en New York del 11 al 30 de noviembre del 2016, entre el noruego Magnus Carlsen (2856 ELO) y el ruso SergievKarjakin (2790 ELO), resultando vencedor Carlsen, 3 a 1 en la definición de desempate en Partidas Rápidas (20 minutos).
El defensor del título decepcionó a sus seguidores y aficionados al no imponer la superioridad de favorito, sumado a que la preparación teórica que tradicionalmente es su fuerte quedó opacada por la solidez del retador Karjakin.
El punto neurálgico del encuentro llegó en la partida número doce. Magnus jugó con las piezas blancas, si ganaba retenía el título, pero la partida terminó en tablas sin lucha, obvio que jugaron para empate, decepcionando a millones de seguidores de este deporte, el encuentro terminó igualado a 6 en las partidas clásicas (7 horas).
Kasparov, ídolo indiscutible del ajedrez entre 1985-2005, tuvo una situación parecida en 1987 en Sevilla, España, contra Anatoli Karpov. Tenía que vencer en la partida número 24 para mantener el título de Campeón Mundial. Kasparov jugando con las negras, diferente a Carlsen, venció en la decisiva partida, reteniendo el cetro. Este drama quedó como quizás lo más espectacular que se ha presentado en este deporte, en los nuevos tiempos.
Otro match que terminó tablas 12 a 12, fue el que jugaron en Moscú los rusos David Bronsteint y Mijaíl Botvinnink en 1951; a Bronstein se le presentó la misma situación, en la partida número 24, jugaba con las blancas y tenía que vencer para ser Campeón Mundial, hizo tablas, resultado muy cuestionado.
David se encontraba en la mejor forma deportiva de su carrera, dicen que recibió presión política; Botvinnik era el hombre del sistema, este match generó muchos cuestionamientos en la historia de los campeonatos mundiales de ajedrez.
Personalmente creo que el match Carlsen-Karjakin, es descafeinado por diferentes razones; primero el campeón fue multado con 60 mil dólares por no atender a los medios de comunicación, afectando la imagen del evento; segundo las novedades teóricas fueron inesperadamente intrascendentes; tercero se decidió por desempate en Partidas Rápidas, aspecto inusual; cuarto las expectativas mediáticas que se crearon no llenaron su cometido en ningún sentido de profundidad ajedrecística. Las partidas parecían más un encuentro entre dos módulos de análisis, que una batalla entre dos jóvenes Grandes Maestros.

