Supe lo que es la memoria viva de un prócer cuando vi a Manuel Verdecia conmoverse hasta las lágrimas porque le había tocado dar su conferencia el 19 de mayo, día en que murió José Marti, y con esa referencia comenzó su discurso. Era la misma emoción con la que yo hablo de mi madre, quien no cumple aún dos años de muerta; y era la misma emoción con que he visto a los niños y niñas del sistema escolar cubano cantar y recitar los poemas de Martí. Hablan de su padre y abuelo y, al hacerlo, los ojitos se les llenan de lágrimas.
Esa es la diferencia entre una visión conmemorativa y una visión pedagógica de la memoria histórica de una nación. Recuerdo que a finales de los 80, a mi regreso al país, cuando sugerí que la mejor manera de mantener vivos a Manolo y a las hermanas Mirabal era haciendo un trabajo intenso en los barrios populares para conformar comités barriales de la Fundación Manolo, donde se diera a conocer el ejemplo y sacrificio de estos héroes y heroínas, la primera resistencia que encontramos fue en la propia Fundación, porque tenían una visión de club exclusivo donde la membresía estaba dada por la lucha antitrujista, como en cualquier country club del mundo, donde la pertenencia está dada por otras razones.
El pasado histórico se convertía asi en un pasaporte a un grupo minoritario de ciudadanos, no entendiéndose que con la desaparición de esos luchadores y luchadores desaparecería la memoria, si no se hacía un trabajo con los jóvenes y la niñez.
Esta concepción dinámica de la memoria es lo que hubo de trasfondo en la discusión que se desatara alrededor del llamado Museo de la Resistencia, donde el problema está en el concepto mismo, en la palabra misma MUSEO, no en quienes lo financiaran. Museo, en español significa, según el Larousse: lugar en que se guardan los objetos, en este caso, la memoria de la resistencia, y es un concepto estático, de archivo. con o sin robots de Manolo.
Y digo que el problema no está en que lo haya cofinanciado la Embajada Norteamericana, porque Estados Unidos no es un bloque. Estados Unidos es una nación que descuella por sus artistas en todos los géneros, por sus humanistas, por sus pacifistas, por sus religiosos, por sus académicos y que su Embajada haya decidido hacer un aporte para el rescate de una memoria donde Estados Unidos jugó un papel infame en el surgimiento y apoyo a la dictadura de Trujillo y en la Revolución de Abril, puede ser visto como un mea culpa, un reconocimiento de pasados errores.
Lo demás en un diálogo de sordos, que ciertamente no se resuelve con campañas de descrédito, o planes de asesinato real, o moral, algo que heredamos precisamente de la dictadura.

