Editorial

Muy grave

Muy grave

Se define como muy grave la denuncia  del jurista Vinicio Castillo Semán, de que desde el Gobierno se procura reclutar  jueces  que quedarían cesantes en la Suprema Corte de Justicia (SCJ) para ser transferidos al Tribunal Constitucional con el compromiso de que  legalicen una posible repostulación  del presidente Leonel Fernández.

Castillo Semán ha dicho que funcionarios oficiales  constatan a magistrados de la Suprema para tales fines y que  se ha adelantado la redacción de una sentencia a la que esos jueces darían aquiescencia.

Aunque el denunciante ha señalado que tiene informaciones de que ese plan estaría encaminado, se requiere que aporte mayores evidencias, en razón de la gravedad de lo expuesto.

Cuesta creer que el presidente Leonel Fernández acepte embarcarse  en un tipo de chapucería jurídica como la que se denuncia, que  sin dudas  embadurnaría  del más abyecto  descrédito su figura política y pondría en  riesgo la gobernanza, aún precaria.

Sin pretender asignar más credibilidad de la debida a esa denuncia, debería causar preocupación lo revelado por el licenciado Castillo Semán, de que el Senado obvió el requisito de que la edad de los jueces del Tribunal Constitucional no debe exceder de los 75 años, con lo cual  se abrirían compuertas para que magistrados jubilados de la Suprema Corte sean nombrados en esa instancia, en violación a la Carta Magna.

Hasta prueba en contrario, la planilla de la Suprema Corte  está integrada por jueces probos y honestos, virtudes personales y profesionales que llevarían consigo en lo que debe ser un retiro digno.

El presidente  Fernández, quien ha prometido no intentar reformar la Constitución para provecho propio, está compelido a  desalentar cualquier iniciativa política o jurídica de sus seguidores que  ponga  en riesgo el orden institucional.

En la selección de los jueces del Tribunal Constitucional y de la Suprema Corte, el Consejo Nacional de la Magistratura tendrá que agenciarse la linterna de Diógenes para evitar que  el Poder Judicial sea despedazado por irracionales y fieros intereses políticos y corporativos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación