Antes de que ocurriera el terremoto, en Haití no había más que pobreza. 27 mil kilómetros cuadrados de tierra sin árboles, sin mucha agua, sin muchas riquezas naturales que llamaran la atención de Estados Unidos y las demás potencias.
Antes de que ocurriera el terremoto, ya en Haití había pasado un tsunami que dejó a la mayoría de sus habitantes sin más opciones que el mar para intentar llegar a Estados Unidos, o la frontera para entrar a la República Dominicana.
La llamada clase política haitiana es más corrupta y rapaz que la de República Dominicana, lo cual es mucho decir.
Con el 98% de su territorio desforestado, cerca de 9 millones de habitantes. Sin nada que provoque el interés comercial de las potencias, Haití es un desierto que no sirve ni para instalar bases militares.
Antes del terremoto, Haití era un problema para Estados Unidos y sus aliados. Ahora, Haití es un problema mayúsculo porque ha elevado el nivel de pobreza y de abandono de millones de personas. La atención del mundo occidental está sobre Haití. Pero no para acudir masivamente en su ayuda, sino para observar la manera en que Estados Unidos lo enfrenta.
La República Dominicana, tan solidario durante esta tragedia, no puede cargar con Haití por mucho que las potencias lo deseen. No se trata del gobierno, ni de que el pueblo quiera a los haitianos, se trata de razones históricas y culturales que los extranjeros no conocen ni entienden.
Llevar alimentos y medicinas no resolverá los males. La solución a la crisis haitiana debe ser haitiana. No dominicana.
Un pueblo educado, es capaz de levantarse de sus ruinas, pero un pueblo ignorante, sin instituciones fuertes, sin clases sociales dispuestas a jugar un rol emprendedor, sin recursos naturales propios, es difícil que avance y triunfe después de un terremoto.
Dirán que soy pesimista. Pues sí. Estados Unidos y los demás países se marcharán. Y lo que es peor, le dejarán ese problema a la República Dominicana. Y si hoy hay dos millones de haitianos aquí, pronto serán cuatro millones. Y un día nos estaremos comiendo unos con otros. ¿Cuál es la solución? Que Estados Unidos, Francia y otros países hagan un pool, busquen 50 o 60 mil millones de dólares, hagan un plan de desarrollo a 20 años para hacer de Haití otro país. No hay de otra. Por lo menos así lo veo yo.

