El dirigente de izquierda Narciso Isa Conde recordó esta mañana al presidente Leonel Fernández que el nuevo embajador de Colombia en el país, general retirado Mario Montoya, fue la persona que en el 2008 planificó un supuesto plan para asesinarlo.
En una carta dirigida al mandatario, y dada a conocer durante una conferencia de prensa, el dirigente comunista dijo que el oficial colombiano está acusado de la comisión de varios crímenes en su país.
Pidió al presidente Fernández no otorgar el placet a Montoya, a fin de que no pueda asumir el cargo de embajador en República Dominicana, por la amenaza que representa para mi vida y la de otros dirigentes de izquierda.
Advirtió que se reserva el derecho de recurrir a los medios necesarios para impedir cualquier agresión en su contra y castigar moral y políticamente a quienes la promuevan o faciliten.
A continuación la carta de Isa Conde al presidente Fernández:
Acabo de leer en el diario «El Espectador» de Colombia, que el general Mario Montoya ha sido designado embajador en la República Dominicana, a pesar de estar acusado de cometer crímenes horrorosos, que al denunciarse forzaron su renuncia al cargo de jefe del ejército de ese país (ver información anexa).
El general Montoya, además, fue denunciado por mí ante usted y ante el Procurador General de la República, como quien en visita realizada a nuestro país el año pasado, orquestó un plan para asesinarme en combinación con el ex-embajador colombiano Chaux Mosquera, pedido por la justicia colombiana por sus vínculos con el para-militarismo. El diario comentado destaca que Montoya se posesionó como embajador en «una ceremonia un tanto secreta» realizada «este miércoles en el Salón Protocolario del Palacio de San Carlos» de Bogotá, «con pocos invitados».
Esa determinación es para mí una clara señal de la reactivación del plan criminal Uribe-CIA, informado por mí a su gobierno en agosto del año pasado, como también de otros procesos que infectan la sociedad dominicana de esas prácticas terroristas-narco-paramilitares del régimen colombiano. Usted, por demás, señor presidente, posee todos los datos que personalmente le entregué sobre la trayectoria de ese «general de horca y cuchillo» y del gobierno y el Estado que viene a representar. Es imposible, pues, alegar ignorancia.
En esta ocasión no voy a insistirle en el incumplimiento de compromisos contraídos por usted para tratar de impedir mi asesinato (acordados en las conversaciones que sostuvimos el pasado 19 de septiembre), lo que responsablemente le señalé en cartas posteriores a ese momento. Pero sí debo y quiero decirle, que si usted definitivamente decide darle el «placet» de embajador a este asesino, yo no puedo menos que interpretarlo como un «placet», una «luz verde», una «licencia» a su propósito criminal. Y pienso que así habrá de ser interpretado por una gran parte de la sociedad dominicana.
Ante esa inminente y ominosa posibilidad me reservo el derecho a recurrir a todos los medios a mi alcance para impedir la agresión y para castigar moral y políticamente a quienes la promuevan, la orquesten o la faciliten; incluido usted, si finalmente no recapacita y se decide de todas manera a aceptar al general Montoya como embajador de Colombia en nuestro país. Piénselo de nuevo muy bien
Sin rencor alguno, porque se los intereses que usted representa, pero si con mucha firmeza y mayor determinación en defensa de mis derechos y los de toda la sociedad, se despide de usted, Narciso Isa Conde.

