El secretario de las Fuerzas Armadas, teniente general Pedro Rafael Peña Antonio, reveló ayer que las autoridades solicitaron la intervención de la Policía Internacional (Interpol) para buscar en algunos países a Sobeida Féliz Morel.
Peña Antonio dijo que a Sobeida la buscan en algunos países donde se sospecha podría haberse fugado o donde tenemos indicios de su huida.
Aunque dijo que también se persigue a José Figueroa Agosto, sindicado como dueño de los 4.6 millones de dólares incautados dentro de una yipeta de su propiedad, el titular de las Fuerzas Armadas puso mayor énfasis en las diligencias que se realizan para capturar a Sobeida.
Son las propias autoridades las que han tejido una compleja telaraña mediática en torno a la fuga y búsqueda de Sobeida y Figueroa Agosto, al punto que ese expediente sobre lavado de dinero se exhibe sin pie ni cabeza.
El secretario Peña Antonio ha dicho que las autoridades sospechan o pueden tener algún indicio sobre el paradero de Sobeida, pero respecto a Figueroa Agosto se limita a informar que su persecución es también objetivo de primer orden.
Es por eso que hay que preguntar hasta el cansancio: ¿Cuál es la prioridad, Sobeida o Figueroa Agosto?
Fuerzas Armadas, Policía, Ministerio Público y Dirección de Migración parecen inmersos en una competencia por localizar a Sobeida. Todos parecen olvidar que entre las piezas de ese ajedrez criminal, Figueroa Agosto funge como rey, y Sobeida es apenas un alfil.
¿Por qué, entonces, ese enroque en las investigaciones que sitúan a Sobeida como prioridad mayor que Figueroa Agosto?
El reo boricua figura entre los diez criminales más buscados por el FBI, pero el secretario Peña Antonio refiere que la Interpol busca a Sobeida en algunos países.
Mucho se habla de Sobeida y poco de Figueroa Agosto, por lo que las autoridades deberían explicar las razones para ese extraño cambio de prioridad.
No debería haber tanta neblina al mediodía.
