Cuando la sangre viaja por las arterias a una presión mayor de la requerida, decimos que existe hipertensión arterial, bien conocida como, presión alta.
Generalmente, quien sufre de presión alta, no presenta síntomas muy notorios, lo que podría significar una falta de atención adecuada, y por ende, posibles complicaciones.
La hipertensión no tratada podría generarcomplicaciones cardíacas, infartos cerebrales, daños renales, entre muchos otros. Otra complicación, quizás menos conocida, que surge como consecuencia de la presión alta es dificultad en el procesamiento de información en el cerebro del hipertenso.
Estudios recientes han mostrado que las personas que mantienen presiones arteriales elevadas, así como aquellas en las que el nivel fluctúa de manera descontrolada, son los más susceptibles de presentar desajustes en las funciones cognitivas.
Pruebas neuropsicológicas realizadas a hipertensos muestran ciertos deterioros, que aunque no afectan directamente su nivel de inteligencia, se pueden notar de manera leve a moderada en las tareas del día a día que requieren capacidad de memoria, atención, y demás funciones cerebrales relacionadas.
Sin embargo, hay posibilidad de modificar el curso de la hipertensión. Generalmente, puede ser controlada mediante un bajo consumo de sal, ejercicio físico, reducción de alcohol y tabaco así como con una medicación adecuada. Esta última será determinada por el médico, quien luego de realizar ajustes, decide la dosis, cantidad, y tipo de medicación oportuna para cada caso.
Evitar situaciones que causen estrés es también un factor importante, relacionado estrechamente con el buen funcionamiento de las capacidades cerebrales.
La hipertensión no se cura, sin embargo, el curso que tome, y la presencia o no de complicaciones graves, dependerá en gran medida del apego a las indicaciones médicas, y seguimiento del tratamiento por parte del mismo paciente.

