Opinión

¿Neutrales?

¿Neutrales?

 A lo interno del PLD se ha producido una situación de tensión de mucho mayor calado de lo que se aprecia a simple vista. A esa organización hay que reconocerle su capacidad de manejar las disidencias sin provocar los ruidos que tanto daño ha ocasionado a su adversario fundamental. La crisis tiene su punta de iceberg en la posición de supuesta neutralidad que han asumido muchos dirigentes vinculados al presidente de la república y del partido. Nadie puede suponer que esa actitud implique la marginación del proceso de elección de la candidatura presidencial de esa entidad para las elecciones generales del próximo año.

En política la neutralidad es una quimera o, como en este caso, parte de una táctica que responde a una estrategia bien planificada. El sector del PLD que controla el presidente es mayoritario. Lo que sucede es que, como todo en la vida, esa hegemonía no puede ser analizada de forma estática. Circunstancias internas y externas le han complicado el diseño original que esa corriente había delineado, el cual implicaba la repostulación presidencial. En el ámbito externo se pueden citar la crisis económica de amplia repercusión nacional y la oposición de los Estados Unidos a más de dos períodos. En el interno, la fuerte reacción ante el intento de darle continuidad a un gobierno innegablemente desgastado y la necesidad de los peledeístas de continuar disfrutando de las mieles del poder, lo cual, los enfrenta a todo el que perciban atentando contra eso, llámese como sea.

Ante esa realidad, al presidente y sus seguidores no les ha quedado más que manipular las cosas de tal manera que propicien un cuadro electoral que haga imposible que el candidato de la organización gane las elecciones y en esa tesitura se inscribe la táctica y estrategia de la proclamada neutralidad. La táctica consiste en no apoyar a ninguno de los aspirantes ante su negativa de hacerlo al virtual ganador. La estrategia, en crear el escenario para la derrota del PLD, pero al mismo tiempo preservar las apariencias.

 

Había adelantado que a Danilo Medina sólo le sería posible ser el candidato del PLD ante la derrota electoral. Pese a que el congreso elector es el 26 de junio, las circunstancias, al parecer, impedirán cerrarle el camino como ganador. Por lo tanto, ahora los pasos se dirigen a impedir que gane las elecciones generales. El martes analizaremos las evidencias que avalan nuestra tesis.

El Nacional

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