Opinión

Ni con uno ni con el otro

Ni con uno ni con el otro

Aunque el periodismo de ahora es más licencioso, y yo tenga determinada aversión por uno de los precandidatos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que compitió en las primarias; sería inconsecuente si diera crédito a nuestra política vernácula.

Y tengo dos razones para rechazar el estado de cosas que protagonizan sectores de poder. En primer lugar, no puedo ser tan despistado y no entender que es un sistema injusto donde, para progresar, de alguna forma, debo aliarme a los poderes fácticos. Es decir, deben obviarse la verticalidad y la honestidad.

En segundo lugar tengo mis “debilidades”: no me adorna el histrionismo para sortearme como profesional y ser “exitoso” si tengo que lisonjear a funcionarios que siempre han festinado nuestros principios. En República Dominicana, el profesionalismo no se ejerce con holgura y satisfacción si uno es rebelde, y no se enhebra con funcionarios y empresarios.

En esta época de la hipocresía y el espectáculo, los periodistas no necesariamente se destacan por sus destrezas profesionales; venden lo taimado de conductas inefables y contaminadas con el arribismo. Si no se es ‘delincuente’ como profesional del periodismo abusando con cabildeos de nuestra debilidad institucional, se carece de méritos. Prácticamente, pertenecemos a un terruño de cófrades.

Y por último, estoy convencido de que cual que sea el que gane la presidencia en las próximas elecciones del 2020, no saldremos del pantano en que estamos; mientras persista nuestra estructura política.

El Nacional

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