Otra forma de comprar votos es induciendo a marcar por un partido pequeño aliado, lo cual explica el numero de votos obtenidos por partiditos cuya militancia no supera la nómina de la entidad que, regularmente, dirige su presidente.
Esta operación consiste en sobornar a votantes neutrales o contrarios, a los fines de que marque la boleta de uno de los partidos minoritarios, para lo cual se le entrega la mitad de una papeleta de mil o quinientos pesos.
Terminado el conteo de los votos, el comprador verifica si hay 10 o 15 boletas marcadas en el partido seleccionado, así procede a entregar la otra mitad de la papeleta al vendedor de su voluntad. ¿Por qué con los partidos pequeños? Porque es fácil comprobar cuantos votos lo hicieron inducidos por el pago prometido, lo cual no es posible con los grandes.
La compra de cédulas es la práctica más conocida, por tanto, la que más se ha discutido y denunciado. Hablar del derroche de prebendas previo a las elecciones seria llover sobre mojado.
Todos cuanto hemos expuesto, en resumen, es una clara muestra de cuán débiles son los partidos y el sistema político propiamente. De ahí, las imperfecciones del actual proceso electoral y de los que vengan, a no ser que nos aboquemos a modificar la ley de partidos y a educar a la sociedad dominicana.

