Tener el control sobre las actividades de los niños, debería ser una de las prioridades de los padres, pero cuando se vive en un barrio marginado, y madre y padre viven del chiripeo, este control es casi imposible. Estos niños se dedican a pedir mientras tocan (latas y postes plásticos) y cantan todo tipo de canciones, frente al Zoológico Dominicano.

