Editorial

Niños en droga

Niños en droga

Hace tiempo que suena la alarma sobre el drama de la drogadicción, pero lo hace con más estridencia con revelaciones tan espantosas como la que acaba de hacer Hogares Crea en torno al inquietante número de muchachos que, como mulas o consumidores, ha caído de un tiempo a esta parte en las garras del flagelo.

Para que se tenga una idea de la dimensión de la drogadicción sólo hay que reflexionar sobre estadísticas según las cuales de los internos que alberga la entidad hay 114 con edades entre ocho y 14 años. De incluirse a los que todavía no han cumplido los 18 el porcentaje de los menores atrapados en la drogadicción será catastrófico.

Se tiene que hacer la salvedad de que se trata única y exclusivamente de esos imberbes cuyos familiares han podido someter a un proceso de rehabilitación, porque la cantidad de muchachos que deambulan por las calles atrapados por el vicio o el negocio de las drogas tiene que ser todavía más alarmante.

El crecimiento de los adictos de que ha dado cuenta Hogares Crea evidencia, por un lado, que el narcotráfico se ha incrementado, lo cual es dominio público, y por  el otro que han fallado los controles para evitar que la población se deje arrastrar por un vicio de tan dolorosas consecuencias.

Esa participación de jovencitos en la drogadicción, sea como consumidores o como mensajeros, hay que relacionarla con otro fenómeno social que causa mucha inquietud: la avalancha de mozalbetes vinculados con crímenes, atracos a mano armada y todo lo que es la delincuencia callejera. Se trata de muchachos que regularmente no sólo han dejado la escuela, sino que por diferentes razones también han roto con la familia.

En los primeros 15 días de enero dice Hogares Crea que la solicitud fue de 260 personas, entre las cuales había 16 niños menores de 12 años. No hay que dar muchas vueltas para saber que con esos indicadores la familia anda mal, la educación anda mal y todo el sistema de valores en torno a los cuales se organiza la sociedad también anda mal. A menos que se quiera tapar el sol con un dedo o actuar como el avestruz.

Ya que no se puede evitar que tantos jóvenes caigan en las garras de la drogadicción la realidad recomienda proporcionar los recursos necesarios a las entidades que trabajan en su rehabilitación. Sabido es que la desintoxicación, además de la alimentación y alojamiento, es una tarea costosa.

Las escalofriantes estadísticas de que ha dado cuenta Hogares Crea son, más que para golpes de pecho o meas culpas, para que el Gobierno tome cuantas medidas sean necesarias para prevenir, primero, y rehabilitar, después el drama de la drogadicción de niños, jóvenes y adultos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación