Opinión

No hay guerra por petróleo

No hay guerra por petróleo

La percepción generalizada en nuestros países tiende a volcarse a creer que muchas de las intervenciones de países occidentales en el Medio Oriente se deben al control de las enormes reservas de petróleo que en esa región existen. No obstante no haber evidencias que demuestren ese beneficio por parte de Estados Unidos en Irak y la OTAN en Afganistán, la reciente acción contra Libia no ha escapado a este juicio, en lo que parece ser un argumento sostenido más por dogmas irracionales de fe, que por los hechos.

El control de recursos hoy en día se logra de formas más eficientes que por medio de la guerra. En un mercado como el petróleo, donde apenas 4 países o bloques (Estados Unidos, la Unión Europea, China e India) significan la mayor parte del consumo, el control de ese recurso por parte de los productores es relativo. No puede, por ejemplo, Chávez disponer el cese de la venta de petróleo a Estados Unidos sin que esto signifique un derrumbe de su propia economía, con la gravante de que ese bloqueo tendría un impacto muy limitado sobre la potencia al poder ésta asumirlo durante más de un año con sus propias reservas sin siquiera rozar la escasez y negociar con otro productor que seguro estará deseoso de llevarse millones de dólares de venderles el crudo. Estados Unidos controla, en cierto sentido, el petróleo de Venezuela sin necesidad de lanzar un tiro.

Es razonable pensar que muchas de las intervenciones de los últimos años no están movidas necesaria o únicamente por los fines de “libertad y justicia” que usualmente enarbolan. Pero en un mundo sumido en una paz relativa, sin potencias o bloques en guerra directa o “fría”, identificar los dividendos de las intervenciones militares puede ser un ejercicio mucho más complejo, considerando que muy poca de la información estratégica relevante se hace o se hará pública en el largo plazo.

En el caso de Libia resulta menos razonable apuntar a una intervención por recursos, ya que no parece en el ánimo de Francia, España, Reino Unido y Estados Unidos excederse más allá del mandato de control aéreo de ese país que impuso la ONU. Sin embargo, esta actuación sí pudiera ofrecer algunos beneficios políticos de relevancia.

Los gobiernos de los países de la Liga Árabe al alinearse con la ONU en la decisión, buscan, en cierto modo, proteger sus propias posiciones frente a las revueltas internas que se siguen propagando por la región. Sarkozy trata de dar respuesta a las críticas internas por su inacción o lenta respuesta a lo ocurrido en Costa de Marfil y Túnez, Obama busca recomponer su popularidad de cara a los comicios del 2012. No tan distinto se encuentra Zapatero y el PSOE en España que aún sigue carcomida por la crisis. Libia en muchos sentidos, representa algo positivo a sus intereses internos.

Razones que excedan “la protección de civiles” deben existir varias más, pero ninguna apunta al petróleo, a pesar de que le duela a los eternos agoreros “del saqueo occidental sobre Oriente”. Lo que sí es cierto es que millones de libios están hoy agradecidos de que la masacre que Gadhafi por años ha perpetrado contra ellos esté llegando a su fin, y me resulta razón suficiente para que todos podamos festejar.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación