No justifico que los recursos del Estado se usen en una campaña electoral, pero es una irregularidad propia de países con débiles instituciones, como en efecto ocurre con la República Dominicana.
El uso de recursos del Estado a favor del partido oficial, cual sea, crea un escenario de desigualdad electoral, pero no es factor determinante en los resultados de unos comicios. El PRD ha perdido ampliamente cuatro torneos electorales, pero en los últimos tres justifica sus derrotas con el mismo alegato.
En las elecciones recientes, no sé si hubo o no hubo irregularidades, de lo que estoy seguro es que el PRD perdió. Y sorprendido estoy de la gran votación alcanzada (un 42%), a pesar de que hace tiempo dejó de constituir una oferta atractiva, abandonó discurso e ideología y se desconectó de los frentes de masa y los sectores más empobrecidos de la sociedad.
El problema del PRD es que no ha dado continuidad al ideario de Peña Gómez. El partido blanco le ganó a Balaguer en 1978, pese al uso de todos los recursos del Estado y una criminal camarilla militar. Ganó claramente en 1994 y la primera vuelta de la contienda de 1996, también con todos los recursos del Estado en su contra.
Si no hay principios ni una oferta diferente, tampoco se pueden esperar resultados diferentes. Y es un problema institucional, no personal. Ahora percibo una estampida en la gente de Miguel hacia donde Hipólito, como si ahí estuviera la solución. Miguel Vargas no está exento de culpa, porque es un hombre sin ideología, pero Hipólito tampoco la tiene y carece de hilaridad coherencial en sus expresiones, por no decir que habla cosas sin fundamento. El problema del PRD es de imagen, crédito público y de constituirse en una oferta diferente.
Pero hay una vieja máxima que reza que: No hay mayor ciego que aquél que no quiere ver. Por lo menos, opino yo, no le interesa ver.

