¿Cuáles son los sectores femeninos más proclives a valorar la participación política femenina? Naturalmente, los sectores económicos más altos y los que tienen mayor escolaridad. Digo naturalmente, porque es lógico pensar que en sectores inmersos en la lucha por la sobrevivencia cotidiana, y dado lo que se estila, la participación política femenina se considera pérdida de tiempo.
Basta una mirada a las cuotas femeninas, (datos 1998, Isis Duarte), para justificar el pesimismo: el porcentaje de mujeres electas ha sido muy bajo; y en su mayoría las mujeres desconocen la Ley de Cuotas, aunque un 88% aprueba la ley y un 75% cree que la cuota debe ser aumentada a la paridad, es decir a un 50%.
Ese sentido de frustración persiste, al margen de los indicadores de mayor confianza en el sexo femenino que predominan en la población, donde un 86% plantea una mayor preparación académica de las mujeres versus un 81% en los hombres; un 91% cree que existe mayor honestidad en las mujeres que administran versus un 71% de honestidad en los hombres; y un 62% plantea que existe una igual, o mayor, capacidad de las mujeres vs. los hombres
¿Cuáles son las cualidades que, a decir de las encuestas, favorecen a la mujer? Más inteligencia, más responsabilidad, mejor administración, más dedicación, mayor capacidad de trabajo, mayor espíritu de superación. Además, 76% piensa que el país estaría mejor si las mujeres ocuparan puestos de gobierno, atribuyéndole a las mujeres un 83% de aprobación vs un 66.5% a los hombres.
Aun con estas percepciones, en una reunión en Nueva York donde participaron Michelle Bachelet, Dilma Rouseff y Hillary Clinton, estas plantearon que las mujeres representan menos del 10% de líderes del mundo, y la cuota del 30% solo se ha cumplido en los Parlamentos de 28 países.
Creo que la pregunta es ¿por que? Y creo que la respuesta tiene mucho que ver con el desconocimiento de las mujeres de las leyes del tigueraje político, con excepciones conocidas; de su pudorosa resistencia a exhibir sin ambages una acumulación de riqueza que es siempre autodeclaración de bandidaje; y falta de diligencia en aprenderse las reglas de juego que crea el sexo masculino para permanecer en el poder, porque los sexos, al igual que las clases, no se suicidan.
Honesto, un político me preguntó: ¿Qué pretenden ustedes? La política es una cuestión de poder y si ustedes no lo entienden y no negocian ese no es nuestro problema.
Y tiene razón. ¿De qué nos sirve ser más de la mitad de la población, cuyo voto es vital para la elección si no condicionamos nuestro voto?
¿Y qué quiere decir condicionar el voto? Lea el próximo artículo.

