Opinión

Nuevas esperanzas

Nuevas esperanzas

Nuevos aires de esperanza soplan en América Latina. La  Cumbre de las Américas, celebrada en Puerto España  difiere de las anteriores, porque en esta ocasión hubo demostraciones concretas de que Estados Unidos y América Latina se encaminan a una era diferente en sus relaciones.

En esa reunión, por lo que transmitieron las agencias internacionales, se habló con franqueza. El presidente norteamericano Barack Obama amplió conceptos anteriores en el sentido de que desea estrechar sus vínculos con los gobiernos latinoamericanos con igualdad y respeto mutuo, mientras que fue sorpresiva la declaración del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien tuteándolo le dijo que “quiero ser tu amigo”.

La actitud de Obama no significa que EU variará significativamente en lo que concierne a sus intereses hegemónicos, pero  ese presidente tiene una nueva visión de los asuntos internacionales.

Sus  palabras son un indicativo de eso: “Para avanzar no podemos seguir siendo prisioneros de desacuerdos del pasado”. Esto demuestra que Obama está consciente de que en la vida nada es estático, sino que todo cambia y avanza.

Obama está muy consciente de la realidad de América Latina, donde los pueblos han escogido opciones electorales que eran consideradas “lesivas” a la  democracia representativa. A EU no le queda más remedio que aceptar esa realidad, asumiendo una posición conciliadora, a fin de fortalecer el proceso democrático y popular en plena marcha. Los pueblos latinoamericanos están saliéndose del redil creado  por gobiernos anteriores, acentuándose la lucha por la defensa de la independencia, soberanía y los recursos naturales.

Es por eso que decidió una nueva política frente a Cuba, con la liberalización de los viajes  y el envío de remesas, antes penalizados, que dan paso al reencuentro familiar entre los exiliados y los que viven en la isla. Pero aún más: en su encuentro con los líderes latinoamericanos más influyentes —Lula, Chávez, Evo Morales  y Daniel Ortega, entre otros— los trató con una camaradería poco común, que difiere del cielo a la tierra de la política aplicada por Bush junior.

Si las cosas siguen como  van, manteniéndose la nueva actitud de Estados Unidos frente a la región, Obama pasará a la Historia como un presidente diferente, interesado en crear  precedentes hacia relaciones más armoniosas, cada quien respetando las ideas y las decisiones soberanas de los demás.

El propio Obama dijo que al asistir a la Cumbre  lo hizo para ofrecer una asociación en igualdad de condiciones, donde no haya medianos socios, ni pequeños socios, sino   compromiso de respeto mutuo, intereses comunes y valores compartidos.

Esas expresiones serán recogidas por la Historia como una muestra de las buenas intenciones del presidente norteamericano, que  ha manifestado también su interés de mejorar las relaciones con los países de Medio Oriente, donde todavía hay dos grandes guerras provocadas por su antecesor.

Si sus palabras se cumplen,  la humanidad entrará en una nueva etapa de su Historia.

El Nacional

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