Opinión

Nuevo liderazgo

Nuevo liderazgo

Creo que todos estamos de acuerdo en que la democracia dominicana necesita fortalecerse, pero también hay que convenir en que esto no  podrá lograrse mientras  vuele el fantasma de la reelección presidencial.

La reelección es perniciosa, pues  estimula el derroche de recursos públicos. Es  dañina porque fomenta el clientelismo político y la corrupción, además de que proyecta como “imprescindibles” a los líderes que han deseado mantener el Poder a toda costa.

Hace falta una camada de líderes que estén desvinculados de las actividades ilícitas, con ramificaciones incluso en altos estamentos militares, situación sumamente peligrosa para la gobernabilidad democrática.

Esos nuevos líderes tendrán que tener una visión diferente de nuestro progreso. Desde 1961, cuando comenzó el actual proceso democrático, la mayoría de los gobernantes solo se han preocupado por levantar obras monumentales, por encima de prioridades, como la educación, la salud y la vivienda.

Hoy, la crisis es agravada por la insistencia en proporcionar a Haití una ayuda que, hablando con franqueza, corresponde a aquellas naciones que  explotaron las riquezas de los haitianos y ahora pretenden promoverse como “benefactores”.

El nuevo liderazgo  debe prepararse para tratar de evitar que en el país surja “un iluminado” que llame la atención de las masas, pero que finalmente nos llevará por los tortuosos caminos de la dictadura.

No nos estamos refiriendo a un quebrantamiento de la constitucionalidad, ni a una revolución, sino a la posibilidad de que ante tantos problemas, el pueblo dominicano caiga en la trampa de buscar “una mano dura”. La  democracia deberá seguir su curso hasta consolidarse,  pues la violencia enciende las pasiones y acumula odios. Y una revolución nos llevaría a reconstruir el país lentamente, después de un largo y doloroso proceso.

Estamos seguros de que  hay muchos hombres capaces, con experiencia de Estado, suficiente liderazgo y relaciones internacionales, con cero  rechazo, que pueden  armonizar los intereses sociales encontrados, sin  emprender nuevas aventuras políticas al margen de la Constitución.

El Nacional

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