SANTIAGO.- El arzobispado de esta ciudad se mostró preocupado por la gran cantidad de accidentes de tránsito que se produce en el país, muchos de ellos con resultados fatales, por lo que urgió a las autoridades tomar medidas que frenen esa realidad. Así está consignado en el editorial del semanario Camino, vocero escrito de la Iglesia aquí y que con el título de Por la vida circula este domingo en todos los templos católicos del país.
No es posible que nuestras calles, autopistas y carreteras sigan siendo escenarios de tragedias que llenan de sufrimiento a tantas familias que ven cómo cambia su historia en fracciones de segundos, por la ocurrencia de accidentes fatales, razona Camino.
Y resalta que los accidentes de tránsito son la principal causa de muerte en el territorio dominicano, por encima del cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares, pero que pueden evitarse o disminuirse de forma significativa.
Para lograr ese objetivo, Camino entiende que hace falta aplicar las leyes de tránsito y adecuarlas a los nuevos tiempos y que la cantidad de vehículos que circulan por nuestras calles de forma desordenada y sin regularización, en gran medida incide en lo que define como penosa situación.
Como una forma de erradicar las causas que provocan los accidentes de tránsito, plantea que no se puede seguir colocando la famosa revista a chatarras ambulantes que son un peligro público.
Camino supone que la revisión no es decorativa, ni su fin es recaudar fondos para el Estado, sino la autorización, después de una inspección rigurosa, de que ese vehículo pasó el examen de poder transitar sin causarle daño a los demás.
Llegó la hora de que el Gobierno no se deje manipular por los famosos sindicatos de choferes que, en muchos casos, son verdaderas empresas disfrazadas de entidades sociales, con fines reivindicativos para sus miembros y que son parte del problema que tiene al transporte público convertido en un caos, indica.
Sobre el accionar de los miembros de esos gremios, Camino precisa que ellos imponen sus reglas hasta con terror, y unidades vehiculares de estos gremios, por su forma temeraria y abusiva al actuar, provocan accidentes.
En tal sentido, propone una campaña educativa de prevención de accidentes, utilizando todos los medios de comunicación, así como señalizar las vías públicas y arreglar de inmediato los semáforos que en varias ciudades parecen piezas de museos ante la mirada indiferente e irresponsable de sus alcaldes.
Esperamos, también, que la AMET duplique los esfuerzos de educación vial y prevención de accidentes, y que sea tan eficiente en esta labor como lo ha sido en la colocación de multas a los infractores de la Ley.
