Opinión

¿Observar qué?

¿Observar qué?

Tanto se ha hablado de observación electoral y  Participación Ciudadana (PC), que me pregunto si ese paso tiene valor para quienes aspiramos al reino de la libertad, la honestidad y la justicia. ¿Observar” qué? ¿Una competencia donde dos “compañías por acciones”, con vocación de basureros políticos, se disputan una presidencia cercada por una dictadura civil, constitucional, institucionalizada y corrompida?… Con un sistema electoral repartido entre ellos y desequilibrado a favor del principal mentor de esa dictadura.

 ¿Vigilar cuál de los dos hace más trampas, aunque, obviamente, el pele-leonesismo le lleva gabela al perredeismo en acumulación de controles, recursos de Estado y arbitraje parcial, no impugnados por PC, ni por el propio contrincante?

 En ese pleito de dos, hay ventajas, trampas y adulteraciones previas. Ni hablar respecto  a sus  satélites, o a “emergentes” que no emergen y “alternativos” que no son tales.

 La pulcritud de un sufragio no se decide el día en que se depositan y se cuentan los votos.

 Este sistema es, en sí mismo fraudulento, por sus leyes, por las desigualdades consagradas, por la corrupción que lo arropa, por la “inversión” de capitales sucios; y, además, vulnerable a otros fraudes agregados al fraude institucional.

 No pongo en duda que PC es equidistante del PRD  y el PLD, pero no lo es de Estados Unidos y su embajada. Y eso explica que su posicionamiento frente al sistema electoral sea tan superficial.

 ¿Qué de positivo tiene vigilar la competencia PRD-PLD, si no se sabe cuál de los dos es peor?

 Que a PC lo  objete ahora la dirección del PLD, se explica porque el peledeísmo tiene más capacidad y necesidad de trampa desde la JCE.

 Que el embajador de Estados Unidos haya intervenido para impedir su exclusión, responde a la confesada cooperación de su gobierno con Participación Ciudadana.

 No olvidemos “cables de Wikileaks” mostrando que “la embajada” manda más que el presidente. Tampoco que esa superpotencia encarna la defensa de  los peores intereses y las falsas democracias a escala planetaria.

  La USAID, que es contrapartida gringa en esa alianza, es  instrumento de la CIA, tal como consta  en innumerables denuncias bien fundadas, entre ellas la recientemente sustentada por el presidente boliviano Evo Morales.

 El embajador Izaguirre, al tiempo de elogiar a PC, exaltó la “democracia dominicana” como “saludable”, “consolidada” y “transparente”; por lo que, al “observar” bajo esa tutela le hace el juego a esa falacia.

El Nacional

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