Opinión

Odebrecht, muchos dólares y los sicarios de honras

Odebrecht, muchos dólares  y los sicarios de honras

Valentín Medrano Peña

La gente se monta en un cliché, una afirmación que hacen constante para decir y afirmar cosas que dan por ciertas o que suenan agradables. La más de las veces no las someten al tamiz del método científico, o peor, de la lógica y la razón.
Decir que una información nueva surgió en el caso Odebrecht e incluso afirmar que la filtraron (Weekeleaks) los americanos, y pretender deducir de ello complicidad en las autoridades dominicanas, es irresponsable. No tengo que defender a esas autoridades. No soy abogado de ellos. Pero me gusta la verdad y odio la especulación y el narigoneamiento o manipulación de la información.
Y por ello me permito analizar todo desde esas afirmaciones. Si la información es nueva quiere, decir que antes no existió. Que nadie al menos aquí tuvo contacto con ella. Que surgió de un ámbito de investigación foráneo, como afirman los servidores de la misma. Y entonces, ante esta denuncia, que no es otra cosa, sólo queda investigar primero su autenticidad, veracidad e implicaciones. Por sobre todo el hecho de que “ninguna autoridad dominicana fijó montos en el escándalo de corrupción”, los mismos nos llegaron con rimbombantes titulares que decían que la parte dominicana del tinglado corrupto recibió 92 millones de dólares. Dicho desde allá.
El pedimento de algunos funcionarios coalicionados (art 123 del código penal), de parte de la oposición política que perdió su norte, de que por el surgimiento de esas presuntas nuevas pruebas, que deba ser removido el Procurador General de la República me luce, me huele a complicidad. ¿Por qué pedir la renuncia del único funcionario de esa jerarquía que tuvo el valor de llevar al banquillo de los acusados a ministros, exministros, legisladores y exlegisladores y altos jerarcas de su partido y del Gobierno y de la oposición? Lo que aconteció en el mismo orden y número en que surgieron de la investigación y revelación brasileña.
No tiene ninguna lógica, salvo la situación normal de quienes odian todo y a todos y carecen de la capacidad de tasar en lógica a quienes demuestran luz y entereza.
Nadie aún ha mostrado una sola prueba, no enunciados ni quereres, una sola prueba de que se haya excluido a alguien del proceso, de quien resulte existan pruebas incriminatorias capaces de resistir el tamiz de una audiencia preliminar. Decir que debió estar Juan o Pedro es una apreciación que no hace prueba ni permite una acusación, y por ello ante ese pedido de renuncia o cancelación del Procurador, no puedo evitar recordar que con 92 millones de dólares, 4 mil 600 millones de pesos se pueden comprar muchas conciencias, muchos alabarderos, muchos agüizotes y muchos sicarios de honras.

El Nacional

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