Como respuesta a la crisis económica mundial iniciada en el tercer trimestre de 2007 que afecta a la mayor parte de las economías principalmente a las que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico(OCDE) países como Grecia tuvieron que emplear una política anti-cíclica a través de la ampliación del gasto como mecanismo para fortalecer la demanda interna y enfrentar las condiciones adversas del entorno internacional. Sin embargo, la magnitud de la crisis ha sido tal, que aún con estas medidas el Producto Interno Bruto (PIB) griego se ha contraído progresivamente, agravando aún más la situación.
Previo a la crisis, Grecia presentaba niveles elevados de gasto público al tener que costear los Juegos Olímpicos en 2004, por un monto aproximado de 11 mil millones de euros, además, durante más de una década Grecia se convirtió en el cuarto mayor comprador de armas en el mundo, destinando el 3.1% del PIB en gastos militares entre 2002-2010 , la cifra es considerable cuando se compara con el resto de países de la Unión Europea (UE) que dedican en promedio tan solo el 1.5% para estos fines, a esto se suma los elevados pagos por servicio de deuda y la corrupción estatal.
Debido a la tendencia expansiva del gasto, este incrementa su participación en el PIB de un 43.3% en 2002 a 52% en 2009 , cuando en el resto de países de la UE la ponderación del gasto oscilaba entre 32% 38%, en el mismo período.
La reducción de la dinámica económica y la contracción de la economía, fruto de la crisis provocaron la disminución de las recaudaciones tributarias de 39.4% a 37.1% del PIB ,lo que limitó la disponibilidad y la flexibilidad presupuestaria para enfrentar la crisis, causando que el déficit público pasara de -6.7% a -15.4% del PIB , y se incremente la necesidad de obtener recursos para poder financiar este déficit.
Bajo este contexto, Grecia expande su endeudamiento que para comienzos de la crisis se situaba en 105.4% del PIB lo que impulsó que la deuda se incrementara en un 127.1% del PIB para el año 2009 cuando la media del coeficiente de deuda en los países de Europa era de 79.4% .
La acumulación de deuda a niveles tan elevados se había iniciado décadas atrás y de forma poco transparente, al no emitir bonos de deuda en euros y tener que reportarlos ante el Banco Central Europa (BCE) que es la entidad que regula la política monetaria de los países miembros de la EU sino que emitía bonos y certificados en diferentes monedas para de esta forma no ser supervisados, permitiéndoles ocultar el monto total de la deuda pública y solo presentar la deuda en euros.
Para 2009, el BCE se entera de las operaciones de Grecia y de Goldman Sachs, banco donde se hacían gran parte de transacciones internacionales y obliga a consolidar el monto de la deuda y del déficit público, este último, que era mostrado de tan solo -3.7%, cuando en realidad era de-15.4% del PIB.
Cuando se conoce la verdadera situación fiscal las calificadoras de riesgo, Standard and Poors (S&P) y Fitch Ratings aumentaron la calificación de riesgo de largo plazo, de A- a BBB+, lo que originó la exigencia de mayor rentabilidad de los acreedores internacionales, es decir, al pago de tasas de interés mayores por la deuda.
A partir del acceso de Grecia al financiamiento externo se ha visto Reducido y debe de pagar más rentabilidad para poder compensar el riesgo del país y refinanciar los préstamos existentes.
La balanza presupuestaria continuó su tendencia deficitaria, en 2010 alcanzó un -10.5% y el coeficiente de deuda ascendió a un 142.8% del PIB, equivalente a más de 430 mil millones de euros, además de su baja capacidad de pago como resultado de la contracción progresiva de la economía, Fitch Rating recalifica a Grecia de BBB+ a CCC, es decir, que es vulnerable y tiene dificultades para poder cumplir con sus compromisos de largo plazo.
Como consecuencia de cuatro años consecutivos con contracción de la economía -0.2%, -3.3%, -3.5% y -6.8% entre 2008 y 2011 , el nivel de desempleo de la población activa se elevó de 8.3% a 21%, situación que ha provocado gran malestar y protestas sociales.
El incremento del desempleo, las políticas de austeridad tales como: despido de funcionarios públicos, recorte de transferencias y gastos sociales, más la reducción de los salarios, han impactado negativamente el poder adquisitivo de la población, y han afectado sobre todo a los asalariados, los servicios médicos, y escolares.
Uno de los elementos más importantes de la crisis es la disminución de las expectativas de rentabilidad del sector privado para invertir en actividades productivas, lo que ha provocado una caída de su participación de la Formación Bruta de Capital de 26% al 16% del PIB entre 2007 y 2010 .

