Ginebra. EFE. La VIII Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) concluyó ayer con la constatación de que la reforma del sistema multilateral de comercio para adaptarlo a las realidades del siglo XXI todavía está lejos.
Tal y como estaba previsto, la cita ministerial de tres días en Ginebra terminó con el compromiso de los países de no dar por muerta la Ronda de Doha, el mecanismo creado hace una década para la modernización del sistema, y el reconocimiento de que no existe una receta común para sacarla de su actual estado de coma.
Tenemos que avanzar con pasos pequeños, afirmó el director general de la OMC, Pascal Lamy, en la rueda de prensa al término de la Conferencia, en la que hizo una lectura positiva al afirmar que se han puesto los cimientos para propiciar un diálogo mejor». Lamy nunca ha rehuido el pesimismo sobre la voluntad de los 153 Estados miembros de remar juntos para dar desatascar Doha, que está en punto muerto por los muy distintos enfoques que tienen los países ricos y los países pobres sobre lo que supone una modernización del sistema multilateral para que sea más eficaz y justo.

