BISKEK. AP. Una coalición opositora proclamó hoy un nuevo gobierno interino en Kirguistán y dijo que convocará a elecciones en seis meses, al tiempo que exhortó al presidente, quien huyó de la capital, a que renuncie.
Los enfrentamientos en la víspera dejaron de decenas de manifestantes muertos o heridos, pero el ministro de Defensa interino dijo que las fuerzas armadas se plegaron a la oposición.
Kirguistán, que comparte una frontera de 858 kilómetros con China, es una puerta a otras naciones del Asia central ricas en combustibles donde China, Rusia y Estados Unidos compiten encarnizadamente por imponer su influencia.
La empobrecida nación del Asia central aloja una importante base militar estadounidense de apoyo a las fuerzas en Afganistán que la oposición ha dicho que quiere cerrar. También aloja una base militar rusa.
La dirigente opositora y ex canciller Roza Otunbayeva dijo que el parlamento estaba disuelto y ella sería la jefa del gobierno interino. Aseguró que el nuevo gobierno controlaba cuatro de las siete provincias y exhortó al presidente Kurmanbek Bakiyev, quien según ella huyó de la capital para buscar apoyo en la región central de Jalal-Abad, a que renuncie.
Sus asuntos en Kirguistán han finalizado, dijo Otunbayeva el jueves. Miles de manifestantes chocaron con las fuerzas de seguridad en todo el país, expulsaron a los gobernantes locales y tomaron la sede del gobierno en Biskek.
Unidades policiales de elite dispararon contra las multitudes que arrojaban piedras en Biskek el miércoles y los hospitales no daban abasto con los muertos y heridos, pero el nuevo jefe de la defensa dijo el jueves que los cinco millones de habitantes del país ya no debían temer a las fuerzas de seguridad.
