En el discurso ayer de rendición de cuentas ante la reunión conjunta de las cámaras legislativas, el presidente Danilo Medina abordó gran parte de la agenda nacional de problemas o prioridades, por lo que esa extensa pieza tiene mucha tela por donde cortar y seguramente provocará aplausos y censuras, ilusiones y desencantos, en una sociedad convertida en bazar de intereses o diezmada por frecuentes frustraciones.
Es posible que entre todo lo que dijo o dejó de decir el mandatario, lo que más atrajo la atención de la ciudadanía ha sido su promesa de imponer control migratorio en la frontera terrestre, para lo cual el Gobierno desplegará 900 militares, 50 vehículos todoterreno y 30 drones.
El Presidente dibujó en su comparecencia ante las cámaras legislativas un país con una economía en crecimiento, liderada por el turismo, exportaciones y agricultura, al tiempo de proclamar que su gobierno procura crear una nación de clases medias emergentes.
Al abordar el tema de la delincuencia, el mandatario apostó al control de la criminalidad con base en el desarrollo de un único registro que contará con información sobre los casos delictuosos y el historial de los delincuentes, además de la ampliación de la Policía Comunitaria, aunque una agobiada población prefiere ver para creer.
Después de exhibir una publicación de prensa contentiva de decenas de obras de infraestructura concluidas por el Gobierno en 2017, el presidente Medina enumeró otros proyectos que serían iniciados o terminados este año, entre los que citó el complejo de generación eléctrica Punta Catalina, la segunda línea del Metro, el Teleférico y las avenidas de circunvalación de San Francisco de Macorís y Baní.
El tema de la corrupción estuvo virtualmente ausente en el discurso presidencial, aunque el jefe de Estado resaltó los avances que atribuye al ámbito de la transparencia pública y el respaldo de su gobierno al fortalecimiento de la justicia.
Los anuncios presidenciales de ofrecer cobertura de salud a los adultos mayores y para dominicanos residentes en el exterior, así como la construcción de escuelas y hospitales, fueron elementos esenciales de un discurso de 50 páginas que el mandatario leyó en dos horas y nueve minutos.
Oposición política, empresariado, gremios, sindicatos, asociaciones agrícolas y ciudadanos dispondrán de mucho tiempo para auscultar, estudiar y poder calificar la sexta rendición de cuentas del presidente Medina, que a primera vista se define un discurso optimista y conciliador.

