Opinión

Organización y doctrina

Organización y doctrina

Rafael Grullón

Nos recuerda a nuestra madre la Semana Santa, la cual los dominicanos se han convertido en expertos dentro del Cristianismo de hacerla una fiesta, sacándola del marco conceptual que han hecho los pesimistas de la vida , la cual consideran, dura, aburrida y corta.

Cada domingo en la madrugada, nuestra madre nos levantaba para estar temprano en la Iglesia para la misa, único evento al que todavía los dominicanos deben llegar a tiempo, ya que el ritual nunca ha degenerado y comienza a la hora exacta
En eso los clérigos han vencido históricamente a los laicos, quienes desde la Revolución Francesa separaron a la Iglesia del Estado, pero no siguen siendo tan progresistas, ya que mientras los clérigos mantienen la disciplina, los laicos tienen una posición vivida, de fiestas, y mañana gallo.

Los que más nos gustaba de aquellas misas a las que nos arrastraba de las manos nuestra madre, era que nos ponía la ropa dominguera, aunque terminábamos durmiendo al nivel del suelo en el banco, donde los fieles apoyan las rodillas para humillarse ante el creador.

Nunca entendí por qué había que descender hacia el suelo en aquellos bancos de caoba centenaria de la Iglesia, hincándose, para elevar más alto las plegarias al Señor.

Desde sus inicios la Iglesia Católica se convirtió en una organización de masas por que “Cuando los bárbaros advenedizos decidieron entrar a ser parte del rebaño de San Pedro, les abrieron las puertas” en Roma bajo un simple enunciado ante una comunidad de analfabetos, que rezaba: A fin de que los simples e ignorantes no pueden elevarse a la altura de los instruidos, dignen estos rebajarse hasta la ignorancia”
Pero lo que ha permitido que la Iglesia Católica siga cruzando las fronteras de los siglos mientras el mundo cambia sin cesar, ha sido el método: Las misa se celebran con los mismos ritos en todas partes; el símbolo del líder, que es la presencia de lo que no se ve; la Biblia, que plasma la doctrina; y la organización, con un centro de mando incuestionable, posado en el Vaticano

El Nacional

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