Opinión

Otra jornada democrática

<P>Otra jornada democrática</P>

En mi agitada vida política, me ha tocado ser uno de los actores de nuestra democracia. Recibí al profesor Bosch y lo apoyé en 1966 en las elecciones; luego  cuando el doctor Balaguer decidió preservar la juventud con el MNJ, me integró en dicho movimiento, y luego me asignó posiciones, inclusive ministeriales y diplomáticas acumulando una gran experiencia que me honra. Luego visita mi residencia mi amigo don Leonel Fernández y, con mucha delicadeza, me solicita colaboración para las elecciones del 2008. Lo ayudé en todos los rincones, por esta misma vía y en mi provincia Espaillat, junto a mi amigo hoy senador José Rafael Vargas.

Sorpresivamente, el lunes pasado, me honró visitando mi casa el ingeniero Hipólito Mejía, candidato del PRD, mi gran amigo de infancia y de mi familia y, como era lógico y humano, hablamos de su proyecto, el cual no me fue ajeno ya que meses atrás había prometido estudiar todos los proyectos cuando veía graves dificultades y problemas que nos acogotan, algunos muy preocupantes como la concentración de los poderes en manos de un partido y otras vertientes claves cansadas y mecanizadas, que recuerdan negras etapas dolorosas del ayer.

Esto me hizo asumir un nuevo compromiso político con Hipólito Mejía y Luis Abinader, quienes tienen un fabuloso programa de gobierno, donde se formula un compromiso de levantar la educación, la salud y la producción.  

Algo que he analizado y considero más que sintomático ha sido el festival de encuestas que a los políticos de alguna madurez no nos extraña, dado que es parte del espectáculo civilista de algunos procesos democráticos, pero ha sido simpático el contraste.

En primer lugar, respeto mucho dichas encuestas, pero se prestan  a observaciones y críticas. Por ejemplo, por favor, tomen en cuenta por lo menos esta modesta observación. Las ultimas encuestas, ninguna de las tres coinciden y, aunque, repito, respeto todas las encuestas, se da el caso de que hemos visto que la encuesta respetada que trabaja con Hipólito Mejía y lo da con varios puntos arriba de Danilo Medina, del Centro Económico del Cibao, empresa que investigó y trabajó con 7,500 encuestados y las otras con 1,200 personas encuestadas cada encuesta.

Francamente, no se necesitan mayores ejemplos para darnos cuenta de que el fenómeno Hipolito–Abinader, sigue concitando en su pueblo y, por favor, les ruego que, para las próximas encuestas, por Dios, tendrán que trabajar con  más personas. Personas que han escuchado mis modestas motivaciones, por mis familiares, y el Equipo 99 renovado, y los silentes que deben  votar en la casilla I.

El Nacional

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