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Otra vez La Victoria

Otra vez La Victoria

Otra vez en el mismo escenario se replicó una rebelión trágica de las que periódicamente se escenifican en la cárcel La Victoria.

En esta ocasión con saldo de tres muertos y diez heridos. Un hecho trágico que se llevó a tres seres humanos como usted y como nosotros, que jamás retornarán a la vida, a la que tenían derecho como el que más, aun en aquel escenario de muerte, de verdadero cementerio de hombres vivos, máxime que estaban donde tenían que estar: privados de libertad, hábitat natural para todo violador de las leyes dominicanas, pero con derecho a la vida y a un trato humano. Ahora alguien deberá pagar por su muerte.

La otra cara del hecho es la causa de aquella escena sangrienta y de muerte, que espera resultados de una investigación seria e imparcial, que dé respuestas a las interrogantes generadas desde el mismo día del vergonzoso evento, como lo reporta este mismo vespertino d/f 18/01/2022 donde denuncia que se trata de un negocio entre traficantes de armas blancas y de fuego, servicios privilegiados, y poder de autoridad usurpada, con compra y venta de toda cosa útil para alguien o para algo.

Ese negocio mafioso no se produce sin conocimiento y participación de las autoridades civiles, militares, policiales etc, asignadas a ese penitenciario. Esa investigación no necesita de mucho tiempo ni rigor científico, pues basta con seriedad, imparcialidad y aptitud para que los resultados sean efectivos y aplicables a quien tenga que caer, de acuerdo a la ley y a los que por comisión u omisión resulten responsables del hecho.

Hubo tres muertos y diez heridos, cuyos autores no deben quedar impunes. El blanco de la investigación no solo deben ser los reclusos que escenificaron la trifulca, sino y principalmente, las autoridades que dirigen allí, los que mandan, los intermediarios y los que hacen mandados.

El hecho ni el momento son para paño tibio, sino de sanción ejemplarizante, porque hay tres víctimas mortales y diez heridos que así lo merecen.

Hay que apurar el paso para que los presos de esa cárcel sean trasladados a otros recintos donde no reine la cultura de contubernio mafioso entre autoridades y prisioneros que a veces confunden sus funciones, sus deberes y sus derechos.
Los responsables de esos heridos y muertos deben pagar por sus hechos. Fue estratégico el operativo más reciente realizado por las autoridades correspondientes, pero sin dejar la Iglesia en manos de Lutero.

Por: Lic. Santiago Martínez

El Nacional

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