Por ultimo, antes de iniciar una labor cultural con la comunidad dominicana en el exterior, el Ministerio de Cultura debería asistir la definición de los objetivos del trabajo cultural de nuestras Embajadas o Consulados, a saber:
-Proveer información sobre nosotros, nuestros valores, historia, necesidades culturales y patrimonio cultural.
-Convertirse en una fuente autorizada de información cultural sobre el país: arquitectura, artes plásticas, artesanía, música, herencia indígena, literatura, gastronomía, fiestas patrias, ferias, música, medio ambiente, parques nacionales, religiosidad alternativa, turismo, deportes
-Promover el intercambio de técnicos especializados entre el país sede de la Embajada y la República Dominicana.
-Crear una red de medios extranjeros, canales de televisión abiertos y de cable, y/o radio, tales como National Geography, History Channel, Discovery Channel, The Travel, TLC, entre otros, que puedan trasladarse a la República Dominicana para promover al país, y colocar cápsulas educativas, cortos y o vídeos en sus canales.
-Identificar becas y otros recursos de utilidad a la juventud de nuestro país y fomentar el desarrollo de disciplinas en las cuales necesitamos desarrollo cultural.
-Identificar ferias como la AICHI en Japón, Maket Palce y Fitur, en España; ITB en Berlín; Top Resa , en Francia o la WTM en Londres; puntos de venta y distribución de productos culturales; librerías principales, aeropuertos, tiendas de hoteles, Ferias de cultura, calendarios de eventos culturales en los países sede de la Embajada o Consulado.
Definir el público al cual estará orientada la acción cultural, integrando a la población dominicana en el exterior.
Es mi experiencia, que hay millares de compatriotas ávidos de ser tomados en cuenta para aportar en estas jornadas por el rescate y promoción de lo mejor de la dominicanidad. Basta abrirles un espacio y como torrente llueven las ideas, las sugerencias, las viejas esperanzas del dominicano y de la dominicana promedio, cuya armadura de cinismo se desploma en cuanto se le extiende una mano amiga, una esperanza. En cuanto se les reune y se les consulta, sobre todo en el exterior, donde generalmente se sienten tan abandonados de la mano de Dios, tan solos, tan aislados. Si todo conspira para que así se sientan, creo que la primera acción de un gestor o gestora cultural es devolverles la autoestima.
Es evidente que el resquebrajamiento de la coraza colectiva dependerá de la capacidad de liderazgo de quien esté al frente del Ministerio. Ni hispanistas trasnochados, ni élites oportunistas, ni reaccionarios/as de todo tipo, ni ególatras, ni mercaderes, ni haraganes pueden lograrlo, solo aquellos/as que, como Mercedes Sosa, preguntan: ¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a entregar mi corazón.

