Hay razones para sospechar que el presidente Medina no reculó ni hizo recular a sus autoridades eléctricas en el caso del pretendido aumento de la tarifa. Más bien maniobró dentro de una estrategia de imagen de factura brasileña.
Es impensable que ese paso tan delicado -como también los aumentos de las placas de vehículos privados y de la tarifa del agua, o como el de Bahía de la Águilas- fueron adoptados sin consultar previamente con él.
Eso le cuesta el cargo a cualquier subalterno y más en una situación tan frágil como la que vive el país, después del impacto desgarrador de los gobiernos que hemos sufrido. Más bien le pusieron la pelota para dar extrabases.
Afloran con más claridad las evidencias de esa estrategia dirigida a proteger el prestigio del presidente en medio del desbarajuste del país, ya bajo su responsabilidad política y a su cargo medidas que lo empeoran, tales como:
-El despliegue empobrecedor del paquetazo tributario y la carga ascendente de la deuda externa.
-La especulación oficial con los precios de los combustibles.
-La impunidad de la corrupción pasada y presente.
-El nuevamente fallido plan de seguridad ciudadana.
-El empantanamiento y profundización de la crisis del sistema eléctrico.
-El repunte del cólera y el dengue, y los graves problemas de salubridad que lo acompañan.
-La voracidad impune de las ARS y AFP, que se traga la seguridad social de millones de personas.
-El tollo del plan educativo, pese a la asignación formal del 4%.
Pero nada de eso importa.
La divisa es: ¡Que se hunda el país y que se salve Danilo en las encuestas!
Medidas contradictorias y superficiales después de discursos y poses grandilocuentes que se desvanecen.
A la contención temporal de la explotación de Loma Miranda le sigue la autorización de la tala de 13 árboles, mientras se deja abierta la posibilidad de que Falcondo destruya ese tesoro. La Barrick Gold amenaza con extinguir la vida en Pueblo Viejo y mas allá, y todavía no ha entregado un chele del magro acuerdo cantaleteado. Bahía de las Águilas sigue en tribunales venales. El país concesionado.
¡Mucha espuma y poca chocochoco!
¡Mucho marketing y abundante saltadera de charcos!
Milloncitos por aquí y por allá que parecen millardos en las páginas de los grandes diarios y medios electrónicos ¡Millardos para una revolución agropecuaria virtual, tutelada por los TLC y el latifundio.
