Leonel Fernández y el PLD han fracasado en solucionar el problema del sector eléctrico. Los autores y promotores de la Ley de Capitalización, creada con el propósito de atraer inversiones privadas en un marco de mínima regulación estatal, hoy no pueden exhibir un logro tangible en esta área, fundamental para el desarrollo.
La realidad les ha golpeado en la cara. Largos apagones, altas tarifas, y lo más grave, la existencia de una estructura orgánica, como la CDEEE, que suplantó el poder de regulación de la Superintendencia de Electricidad, creando incertidumbre e inseguridad jurídica. A esto se suma la completa y total estatización de las distribuidoras, con el correspondiente clientelismo, agravado por la cuantiosa deuda que tiene el Estado con los generadores, situación que ha provocado que en los últimos años, no se haya invertido un solo centavo en generación eléctrica.
Los cambios que introdujo recientemente en la CDEEE no van a resolver el problema, a menos que exista voluntad política para tomar las decisiones cruciales que, por muchos años, no se han tomado. Basta recordar que, sin una medida oficial, el gobierno decidió el año pasado no aplicar la ley que sanciona el fraude eléctrico para no asumir el costo político durante las elecciones. Como consecuencia de esto, a junio de este año, las pérdidas en el sector eléctrico alcanzan el 40%, la misma cifra que hace 10 años.
La única salida que veo a esta situación es si todos los sectores nacionales, especialmente los partidos con representación en el Congreso, asumen la solución del sistema eléctrico mediante un pacto político para que, al margen de quienes nos gobiernen, exista una agenda mínima de regulación, competitividad e infraestructura, eficaz y aplicable. Nada de Cumbres, y declaraciones que luego no se cumplan. Es pasar de las palabras a los hechos, con acciones concretas. La propuesta está lanzada.

