El conflicto que ha surgido con la tarifa de los colegios privados, la crisis con las Pruebas Nacionales y los casi siete mil docentes que según un estudio de la Secretaría de Educación y la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), faltan para llenar vacantes en los niveles inicial y básico e incluso para ocupar puestos de director y subdirector en diferentes escuelas, replantean el pacto social por la enseñanza que a fines de julio propuso el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep).
Es obvio que el sistema educativo está en crisis. Aplicar la resolución que al amparo de la iniciativa privada pretenden los dueños de colegios sería provocar un éxodo que el sector público no está en capacidad de asimilar. La inmensa mayoría de los padres no podrá pagar las cuotas escolares por anticipado.
Con los múltiples nubarrones que tornan más crítico el sistema educativo, el pacto social para mejorar la calidad de la enseñanza cae en los actuales momentos como un traje a la medida. Tan dramática es la situación, que en tanto por ausencia de profesores varios planteles llevan más de cuatro semanas que no han podido iniciar la docencia, alarma que los más de tres mil técnicos distritales, regionales y nacionales que admiten las autoridades, nombrados con sueldos entre 32 mil y 47 mil pesos mensuales, muy por encima de lo devengado por cualquier maestro, no desempeñen sus reales funciones.
Son problemas que también han de abordarse para que la educación pueda mejorar sus deficientes calificaciones en las evaluaciones internacionales. Pero tiene que mediar un compromiso que excluya la politiquería y la mercantilización de la enseñanza, al tiempo de reivindicar la vocación y la aptitud del maestro.
Los problemas que han rebrotado en el sector educativo, ahora con el agravante de la tarifa en los colegios privados, son para retomar con más urgencia el pacto social por la enseñanza propuesto por el Conep y respaldado por el presidente Leonel Fernández, el ingeniero Miguel Vargas Maldonado y la parte sana de la sociedad civil.
