Recientemente, el ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Isidoro Santana, reveló que “el pacto eléctrico no se ha firmado porque el presidente Danilo Medina decidió que se consensuara primero con los partidos políticos que también tienen aspiraciones de gobernar el país, a los fines de que se le pueda dar continuidad con cualquier organización que llegue a la Presidencia” (Diario Libre, 1 de mayo de 2018).
Estas declaraciones son la mejor demostración de que el presidente Medina no tiene voluntad política para buscar una solución al principal problema institucional que tiene el país: la ley de partidos y la ley electoral.
Las leyes de partidos y electoral son fundamentales
Nadie duda de que el pacto eléctrico es importante, pero cómo pedirle a la oposición que siquiera se siente a discutir el pacto eléctrico, si no hay una solución a la problemática política que tiene más de diez años sin resolverse como lo es la ley de partidos y la ley electoral. Insisto en las dos leyes, porque son las dos leyes importantes y básicas para que tengamos unas elecciones libres y transparentes en 2020.
Además de estas dos leyes fundamentales para el fortalecimiento de la democracia (ley de partidos y ley electoral), hay que trabajar en la modernización de las instituciones democráticas, el fortalecimiento del Poder Judicial, el combate frontal a la corrupción y el fin de la impunidad. Por ejemplo, la legislación de la Dirección General de Compras Gubernamentales debe ser reformada y fortalecida para evitar que siga siendo uno de los puntos débiles en la lucha contra la corrupción.
El tiempo se agota, y lo que estamos presenciando es la lucha por intereses grupales dentro del PLD, que creen que el país gira en torno a ellos. Pero eso no es así
. El ejercicio ciudadano está cada día más desarrollado, y la gente clama por ver soluciones a los problemas fundamentales del país. El primero de los problemas es la escasa institucionalidad en la democracia. Hemos, por tanto, regresado al pasado.
Este jueves los ojos del país estarán sobre la Cámara de Diputados cuando comience a conocer la ley de partidos que llega del Senado del PLD, un proyecto que llega mutilado y hecho un traje a la medida de sus intereses.
Los sectores sensatos han rechazado ese proyecto, y es mi deseo que volvamos al diálogo y el consenso en torno a los dos proyectos de la JCE, y con ello, se inicie la verdadera reforma política. Lo primero es lo primero.

