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Pacto Leonel-Vargas redefine escenario político de RD

Pacto Leonel-Vargas redefine escenario político de RD

El Nacional
El pacto político entre el presidente Leonel Fernández y Miguel Vargas Maldonado, ex candidato presidencial del opositor Partido Revolucionario Dominicano (PRD), redefine el escenario y el espectro político del país, ya que al prohibir la reelección consecutiva contribuye a afianzar el actual liderazgo y a catapultar a nuevos recursos humanos dentro de las principales organizaciones políticas.

Contribuye a redefinir el escenario político porque el presidente Fernández y Vargas Maldonado indirectamente pactan sepultar al Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), que lejos de continuar como una organización “bisagra” seguirá hundida en su rezago con posibilidad de desaparición en pocos años, debido a las divisiones a que está expuesta por la falta de un liderazgo fuerte.

En tanto, los pequeños partidos continuarán como el “pie de amigo” de las dos fuerzas políticas principales, PRD y PLD, ya que no se visualiza en ellos una renovación de sus recursos humanos ni la adopción de metodologías ni de nuevos conceptos doctrinarios o ideológicos que los impulsen socialmente para ser opción de poder.

A partir del pacto, ambos partidos consolidarán el bipartidismo que desde 1996 se ha perfilado luego del apoyo dado por el PRSC y su líder, doctor Joaquín Balaguer, a Leonel Fernández y al PLD.

Entre los partidos minoritarios, incluido el PRSC que cayó a un 4 por ciento de la preferencia electoral en las elecciones presidenciales de 2008, ninguno se perfila con posibilidad de superar el 5 por ciento de las próximas votaciones de medio término o las presidenciales de mayo de 2012, excepto bajo una alianza con uno de los dos mayoritarios.

Liderazgo potenciado

El pacto consolida a Leonel Fernández como líder político de trascendencia nacional, ya que además de Presidente de la República, se potencia como el ideólogo y guía del PLD en los nuevos tiempos, pese a la oposición interna de Danilo Medina y sus seguidores, que podrían ver el acuerdo como un respiro para impulsar y consolidar su proyecto político dirigido a lograr la Presidencia de la República.

Danilo Medina no tendrá más opción que aceptar lo pactado y sus seguidores en el Congreso aprobarlo en la Asamblea Nacional, pues le abre una oportunidad de confrontar a lo interno del PLD a la figura que impulsaría Fernández como precandidato para las elecciones de 2012, que podría ser su esposa la doctora Margarita Cedeño o el vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque.

A ambos el mandatario les ha puesto en manos voluminosos recursos del Estado para la ejecución de la política social de la Presidencia a través de los programas Solidaridad y del Despacho de la Primera Dama.

Con su liderazgo consolidado en el PLD, Leonel podrá imponer el candidato para el 2012 aunque se vaya mermando su posibilidad de maniobras ante el electorado, debido a los efectos de las crisis económicas sucesivas que habrá de afrontar y por el entorno internacional desfavorable que podría presentarse en los próximos años.

Vargas se fortalece

Con el pacto, realmente el presidente Fernández contribuye a consolidar el liderazgo de Vargas Maldonado a lo interno del PRD al escogerle como interlocutor y principal figura de oposición política.

Pero a la vez contribuye a rehabilitar políticamente al ex presidente Hipólito Mejía, quien en base a la Constitución que se hizo aprobar en el 2002 quiso reelegirse en mayo de 2004 y sirvió para que Fernández pudiera presentarse como candidato a la reelección en 2008.

Esa Constitución, vigente aún, impide al ex gobernante que pueda aspirar para el 2012 e igualmente a Fernández.

Hipólito pisoteó los principios antirreeleccionistas que siempre enarboló el líder del PRD, doctor José Francisco Peña Gómez, quien con la reforma constitucional que impulsó logró recortar dos años de mandato al doctor Joaquín Balaguer y le impidió presentarse para un séptimo período, en 1996.

Peña Gómez y el PRD alegaron graves irregularidades en las votaciones de 1994, a las que se presentó como principal candidato de oposición a Balaguer.

Con la rehabilitación de Mejía el presidente Fernández lograría frenar el impulso de nuevos liderazgos en el perredeísmo, pues la figura de Hipólito opaca a muchos que se abren camino, como el doctor Luis Rodolfo Abinader, Carlos Guerra y otros que tienen aspiraciones políticas, pues el ex presidente continuará en sus afanes por ser candidato, atrayendo a dirigentes que hoy impulsan precandidaturas.

O sea, Leonel busca embutir al PRD en sus contradicciones internas para debilitarlo y que si por las razones anteriormente expuestas el partido blanco llegara al poder en el 2012 se fría en ese proceso a fin de él (Leonel) sacar ventajas en posibles aspiraciones para el 2016.

Rol del nuevo liderazgo perredeista

En el nuevo panorama político surgido del pacto, Vargas Maldonado, como líder de un nuevo concepto de gerencia en el PRD, junto a dirigentes altos, medios y de base tienen el reto de evitar que Leonel Fernández logre sus objetivos e impedir que viejas concepciones asuman roles que retrotraen al pasado a esa organización política.

El Nacional

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